martes, mayo 22, 2012

Nos cayó agüita en mayo




"Si no volviera a escuchar el canto de mi pueblo
ni el acento alegre hecho canción
qué el son de tus guitarras vigile mi destino
guardando el sueño eterno arrullador..."


Este pasado domingo los nicas del sur de California tuvimos un encuentro personal con la flor más linda de nuestro querer.   Se compartió con amigos y compatriotas música, danza y comida.  Sobre todo, se recordó a Nicaragua, se soñó con ella, casi la pudimos tocar.

El Señor Don Carlos Mejía Godoy nos cayó como agüita de mayo en esta sequía de encuentros con la patria.  Nos hizo sentir nuevamente parte de aquella tierra que dejamos atrás hace muchos años.  Nos cantó los famosos estribillos de antaño que traen consigo recuerdos de niñez y nos hizo reír con su picardía y canciones más recientes, con burritos trabajadores pero sensuales, con mapas tatuados y Clodomiros modernos.  Con nuestras voces de acentos ya variados, demostramos que aunque pasen los años, Nicaragua sigue siendo nuestra.  Aunque mayores y más cansados que cuando emigramos, llegamos a verlo y escucharlo con la alegría de siempre.  No llegamos solos, llevamos esta vez a nuestros hijos que también respetan nuestra cultura e igualmente cantan en español las canciones que saben que humedecen nuestros ojos y tocan las vibras más profundas.

Bendito acordeón.  Benditas guitarras.  Benditos embajadores de la música de nuestra tierra que nos acompañan, vigilando nuestro destino, asegurándose de guiar nuestro camino eterno de nónadas, aquí o allá.

Gracias Don Carlos, La Cuneta Son Machín y los grupos nicaragüenses que están floreciendo
por hacernos sentir parte de la Nicaragua que tanto amamos.
Dios ha de permitir que nuestros caminos se crucen nuevamente. 

Concierto de Carlos Mejía Godoy y La Cuenta Son Machín
Los Angeles, California, 20 de mayo del 2012

miércoles, abril 18, 2012

Las noches del 79 y el platillo volador



Escrito por Martha Isabel Arana
Fullerton, California 
20 de abril del 2012



Todo había pasado por nuestro repertorio de niños con futuro incierto que se entretenían a jugar para no sentir.  Benottos y Shoppers, hula hoops, los huevos en las esquinas, sal y pimienta, stop, 123 queso.  Tardes de rayuela y Harold Lloyd colgado en su mundo blanco y negro de un reloj.  Un Monopolio viejo secuestrado del armario de alguien, patines de hierro con frenos azules, el cero escondido, el pegue corrido y también el congelado.  Ya habíamos asaltado el parque, jugado jacks, hecho varias excursiones de inspección a las futuras etapas del reparto y visitado la casa de los fantasmas, la que tenía un arbolito enfrente, que era la primera de la cuadra.  Habíamos cazado mariposas y contado cien de los mejores chistes en las aceras cálidas del barrio.  Nos habíamos aprendido de memoria el LP de Grease, en una jerga que cantábamos al unísono igualita según nosotros al inglés. Habíamos practicado los pasos de Travolta, Village People, ABBA y su Dancing Queen

Bueno habíamos hecho casi todo tengo que aclarar, porque en los primeros meses del 79' a los chavalos de "La Colonia" nos dio por jugar eternos partidos de
kickball.  Nada interrumpía nuestros juegos solo alguna patrulla de la Guardia Nacional que pasaba en nuestra calle de vez en cuando y dejábamos nuestras bases a regañadientes para dejarlos pasar.  Los ojos vacíos y sin esperanza de los soldados se cruzaban con los míos, mientras los cascos verde olivo saltaban levemente en sus cabezas de muchachos demasiado jóvenes, al ritmo de sus vehículos militares.  


Ni la guardia ni la casa de los fantasmas de la esquina, la del arbolito, habían logrado que desistiéramos de nuestros partidos nocturnos. 1, 2, 3 ... ¡estás out! ¡estás out!  y cambiábamos de posición en un bolero sin fin, bailado al ritmo de las ocasionales balaceras de León, que en aquellas tardes que iban y venían, parecía que era la única melodía de fondo. 

Una noche, alguien comentó que estaba apareciendo un platillo volador en el techo de la casa de mi vecino.  Un cuento bastante curioso al que no prestamos mucha atención. Unas noches más de juego y otra vez el rumor.  El miedo fue escalando y el temor fue tal, que dejamos de jugar kickball por un tiempo.   Preferimos comenzar a pasar nuestros ratos libres en sitios más seguros como el cuarto de algún vecino, cantando
Se va el Caimán.  Yo estaba aterrorizada.  Después de todo, el platillo volador seguramente se había movido y cualquier día estaría sobre mi ventana.  No olvidemos, era yo la vecina con grandes posibilidades de ser visitada.  No quería salir de mi casa y si salía, no quería volver.  Sobre todo porque los chavalos de La Cuchilla, el vecindario contiguo, me aseguraron que por donde ellos vivían andaban escondidos detrás de los matorrales del charco de las ranas, unos hombrecitos enanos y verdes.  


Finalmente una noche, después de tanta espera y angustia, alguien llegó gritando a nuestro grupo... ¡allí está, allí está el platillo volador, corran a verlo, otra vez, en la casa de los Argüello!  Salimos todos apresurados a ver y sí, efectivamente, esferas ovaladas de luz blanca crecían y se contraían a lo lejos.  Nos quedamos todos atónitos observando el fenómeno, congelados, quietecitos, extasiados.  Alguien corrió a alertar a los dueños de la casa para que se cuidaran que no se los llevaban los marcianos (en aquella época les llamábamos marcianos y no tenían ojos negros ovalados).    Pero los extraterrestres no se los llevaron ni a ellos, ni a mí porque no había tales.   Resulta que don Carlos era soldador y en los ratos libres se ponía a trabajar en sus proyectos nocturnos.  Por cuenta las chispas de su equipo se reflejaban de alguna manera en la antena de su casa cuando él encendía la antorcha y ese era el deslumbre que nosotros mirábamos.  Por lo menos eso fue lo que yo entedí, que por no ser soldadora ni electricista nunca supe bien el cuento.  Ya nadie volvió a hablar de los marcianos, si eran verdes o parecían enanos.   Desde entonces y a través de los años, jamás me los volví a encontrar. Ni a ellos, ni a los chavalos de las noches del 79.  Todos nos fuimos para otros mundos.
 




jueves, abril 05, 2012

La muerte del pájaro azul

 La muerte del pájaro azul

Escrito por Juan Espinoza Cuadra
México
Jueves Santo de MMXII


-¡¡Lo mataron!!-, fue la exclamación desconsolada, expresada por Don Chuy al escucharlo aquella mañana, luego de los acontecimientos. –No tuvo ninguna oportunidad el Poeta-; sus palabras calaron entre el silencio de los presentes. Todos se habían reunido en torno al promontorio de tierra, en cuyo interior se encontraba depositado el cuerpo. Bajo el frondoso árbol de aguacate, acomodadas en círculo, trozos de piedras de diferentes tamaños, custodiaban el entierro. Con el fin de identificar el sitio, una mujer bastante adulta y regordeta, y un joven de unos 20 años, espigado como el tallo de una azucena, colocaron la palabra “Poeta”.

Previo a los combates callejeros, el parque del fraccionamiento donde colocaron los restos humanos, era un lugar de esparcimiento, donde por las tardes, los niños jugaban al fútbol y los adolescentes, bajo los árboles, confiaban su amor al maletín lleno de ilusiones de sus promesas. En la cafetería, en cuyo frente se leía una publicidad a un refresco de moda, podía observarse todo un infinito de golosinas a entera disposición de los transeúntes. Abundaban las aguas naturales, de naranja y limón, las preferidas, y los muy solicitados sándwich de queso o de jamón o su combinación. Al caer el Sol, los adultos mayores en sus cíclicas caminatas, le daban al parque un ambiente de sosiego. Luego, ya en la noche, éste era iluminado por luces de color blanco, cuyos haces chocaban con cierto destello sobre los limpios corredores de cemento.

-Él era un hombre íntegro-, confío Glenda, la hermana menor del fallecido. Él amaba a nuestros padres, a nosotros sus hermanos, a sus hijos. Siempre estuvo al pendiente de los detalles que nos hacían la vida placentera, hasta de aquellos insignificantes. No entiendo, y nunca lo entenderé. Cada uno de nosotros nos morimos con el disparo que le propinaron en la frente. Cada uno de nosotros, igual lo recibimos. Esos bandoleros no solo lo mataron a él, nos mataron a todos!!!!.

Daniela era conocida como La Dani, en aquellas desvencijadas cuarterías del Barrio El Madrigal, en las afueras de la Ciudad de Masacuepa; palomeras grises donde habitaba una sociedad marcada por el delito y la promiscuidad. El bar tenía por nombre, el apodo de su dueña, al frente de unas derruidas tablas de madera, asediadas por el salitre del mar cercano y el moho de la humedad circundante. El piso de tierra, mojado por los escupitajos de los parroquianos, despedía un aroma a ron barato mezclado con el tufo a la saliva mal oliente; el efluvio se percibía a tristeza, esa que se siente cuando los días no tienen fin. Esa tristeza que nos atrapa el alma al vivir una noche de féretro cerrado. A ese abatimiento que se apodera de las voluntades débiles, y que recurren al despilfarro de los placeres y al sometimiento de la extenuación de la carne. La Dani ni de joven tuvo rostro ni cuerpo hermoso. Su redondez asimétrica la privó de mancebos de algún atractivo físico; probablemente, por su figura porcinezca no osaron cortejarla para degustar de sus flácidas oquedades. 

La Dani conoció al Poeta una semana santa, él totalmente embriagado, semidesnudo, tirado en la playa; ella, caminando al atardecer intentando comprender los porqués la vida la había convertido en puta. Tropezó con un pie desnudo, mojado por el agua de mar y regreso de sus meditaciones. Para entonces contaba con 35 años.  Aquel hombre delgado, pelo extremadamente lacio, de facciones agradables, estaba totalmente borracho. Su mano derecha aferrada a una botella de aguardiente. Los zapatos a un lado de su cabeza, al igual que los calcetines. La camisa blanca abierta, totalmente desabotonada. El cinturón fuera de su hebilla. –Pobre hombre!!! ¿Qué pasó con él?- pensó para sí misma.
 
La Prensa Gráfica era uno de los diarios de mayor circulación y su director, un hombre apacible como oasis en el medio del desierto y, extremadamente riguroso, como plomada de albañil, para los quehaceres de la revisión y edición de las noticias. El Poeta fue reclutado por este insigne periodista, en la cantina Las Iguanas, en un periplo de sobriedad y lucidez, cuando le llamo la atención escribía con un grafito descarnado de madera en una servilleta arrugada. Se le hizo llamativo el pálido ensimismamiento en su labor y lo deshabitado de su entorno, con la que escribía y borraba, repetidamente. -¿Eres periodista?- preguntó. –No, no lo soy. Soy Poeta- recibió por respuesta. 

Cubrir las noticias de los políticos criollos era una labor desmedidamente aburrida que necesitaba del talento para escribir, para darle matices multicolores a lo grismente cotidiano. Luego de un año, mezclando metáforas graciosas, la columna escrita por el Poeta se hizo de un buen grupo de lectores. Su salario se vio triplicado y para tener oportunidad de cubrir sus reportajes, compró un viejo Chevrolet Impala, de color azul. Comenzó su presencia a ser familiar en los actos de gobierno y conexos, al igual que su coche, distintivo para sus colegas, que le objetaban no ser un periodista “puro”. Cotidianamente entrevistaba a políticos de todos los partidos y una que otra vez, tomarse la foto con ellos, algunas veces publicada con sus crónicas. En alguna ocasión departió con el Presidente de la República y se tomó un par de whiskys, entre una que otro comentario salido de tono, en liberal francachela. 

-Voy a tener otro hijo y lo que se me antoja es evadirme, como un acto  solemne por la vida que comienza este niño-, alcanzó a comentarle a La Dani, sentado aparatosamente en aquella silla de apariencia oxidada, de manufactura pérdida en alguna bodega inundada por las arremetidas del agua de mar. –¿Quiere un trago de aguardiente?, yo le invito- se dirigió La Dani al Poeta. Las cortinas perforadas de mayúsculos agujeros, no tapaban ni la luz ni las miradas de los que degustaban la continua libación. Los cuerpos desnudos del Poeta y la meretriz recibieron el comentario de los que tuvieron la curiosidad de echar un ojo a la voyerista escena. Con un caldo de pollo caliente, un par de tortillas tibias y 10 pesos que saco del escote sudado La Dani, se despidieron, sin decirse palabra alguna.

-Hola! Espero no te importune venga visitarte-, era La Dani con una bolsa de papel, de volumen abultado, en sus manos y saludando al Poeta; -No, tu nunca importunarás, ¿te invito comer?- y caminaron hacia el Chevrolet Impala, de color azul, estacionado a las afueras del Diario. –Daniela, quiero escribir un libro de poemas y divago en el título, -¿Cuál es su duda Poeta?, por cierto, le traigo de regalo una camisa blanca, un par de calcetines negros, un cinturón negro con una hebilla de plata, tallada con una letra P en ella, una nota donde apunté la dirección del bar, que es mi casa y una cortina nueva-.

El poemario titulado “Mi mujer era puta” se vendió completamente a la salida de su primera edición. La imprenta tuvo que hacer reajustes inmediatos para sacar las sucesivas ediciones. El poeta recibió invitaciones para leer y comentar su obra en foros internacionales de escritores. Recibió otro buen aumento de parte del editor del periódico, además de las ganancias que le redituaron la venta de su poemario. Fundó su propia asociación de escritores, donde él fue presidente, secretario y vocal, indistintamente. Lo reencontraron sus amigos de cantina, sus conocidos de bohemia, las mujeres de lecho etílico y La Dani.

Petrov, nombre inusual para los almanaques latinoamericanos, es aquel otrora joven que auxilió a La Dani para inhumar los restos del Poeta asesinado. Durante la reyerta de la noche anterior, un vecino le comento habían apresado a su padre y que lo habían llevado a una cárcel improvisada en un fraccionamiento cercano donde lo capturaron. El país estaba en total caos. Fuerzas irregulares intentaban derrocar al gobierno. Las calles de la ciudad eran un campo de batalla. Uniformados verde-olivo extremadamente armados, correteaban a todo ciudadano de apariencia sospechosa, los torturaban y mataban, si alguno, por muy lejana que fuera la posibilidad, se antojaba subversivo. Sin ley, sin orden sin estado de derecho, esas noches previas a la captura del Poeta fueron irracionalmente macabras. Petrov se escabulló entre el silbido de las balas, saltó cuerpos balaceados, desmembrados por la explosión de granadas y morteros y finalmente llegó al parque. El kiosko era el puesto de mando de las fuerzas irregulares.

Durante el asedio a la residencia donde se encontraba el Poeta, los insurgentes prendieron fuego al Chevrolet Impala, bautizado “El pájaro azul”. Su explosión e intensas llamas llenaron de horror, pavor y miedo a los vecinos. A punta de ráfaga destruyeron la cerradura del inmueble para encontrar en su silla, con una helada actitud de calma al Poeta. Una vez capturado y abundado de las más sutiles a las más enconadas majaderías e insultos, dirigieron al Poeta al parque del fraccionamiento.

-¿De qué se me acusa?- increpó el autor de “Mi mujer es puta” a los líderes de la revuelta. Petrov y la Dani de lejos fueron testigos del asesinato. Pasados unos años, los restos del Poeta fueron depositados donde aún se encuentran.


 

sábado, marzo 24, 2012

Rosas



Señora…

aquí tengo rosas

para entregarle,

abra su vidrio

que quiero enseñarle

las rosas más bellas,

que habrán de besarle.

No quiero el dinero

ni quiero sus ropas

tan sólo entregarle,

las rosas más bellas,

que acabé de cortarle,

y nada le cuesta

tentar escucharme.

Le cuento señora…

mi jardín no es grande,

tampoco es pequeño

pero es suficiente

para rebosarme

de todo lo bello

que puedo brindarle.

Yo se que su miedo

le impide escucharme

por mi piel oscura

y mis pies descalzos,

si pido en la calle

es porque mi madre,

no quiere abrazarme.

Señora no llore...

la falta de amor

que invade sus tardes,

si le ofrezco rosas

es para alegrarle,

y decirle con ellas

que yo puedo amarle.

Esther – 25/03/2012



miércoles, marzo 14, 2012

A las privadas de libertad de Chinandega


Escrito por Judith Raquel Reyes Esquivel

Hay una especie de contradicción entre el “ser libre” y el “estar privado” de libertad.

Durante mis vacaciones de Julio del 2011, en Nicaragua, recibí una invitación: ¿te gustaría ir a la cárcel de Chinandega, a visitar a las privadas de libertad? ¡Claro!, contesté de inmediato. ¡Cuenta conmigo!  Fue así como un 29 de julio, concurrió toda una jornada de reflexión en la Cárcel de Chinandega.

Fuimos, unas cooperadoras españolas y tres hermanas de la Pureza de María. Dos de ellas, mes a mes, visitan a las mujeres, que por muchos motivos están allí en una celda, “privadas de libertad”. Estas hermanas cuidadosamente han diseñado un “Proyecto de apadrinamiento” para cada una de las mujeres. Este proyecto es sencillo, consiste en un apostolado, en el que varias personas de la ciudad de León (donde está nuestro colegio), se comprometen con una mujer, a enviarles cartas de ánimo y cosas materiales de primera necesidad. El objetivo es simple: “poner en práctica las obras de misericordia, tales como visitarlas, consolarlas si están tristes, darles un buen consejo, ayudarles en sus necesidades materiales y sobre todo, escribirles, dándoles palabras de ánimo y esperanza.”

 Muchas pueden ser las actividades que se realizan, siempre con la idea de encender en ellas un poco de esperanza, y sobre todo como bien dice una de las hermanas: “Brindarles un espacio lleno de amor, pues “¿Acaso Jesús no se acercaba a los que encontraba por los caminos,  dejando una estela de bondad y misericordia? ¿No son éstos, los mejores ingrediente para que el amor sea amor?”


Esta vez no fueron las hermanas las encargadas de realizar la actividad, sino que fue una cooperadora española que trabaja en España también en la cárcel, quien poco a poco y después de presentarse, les fue explicando cuál era el trabajo que ella realizaba en la cárcel, les traía un mensaje escrito por una presa española, cuyo contenido no nos dejó a ninguna igual, relataban cómo era su vida en la cárcel. En esa carta expresaban emociones fuertes, que no pueden ser expresadas, si no eres conciente de que la libertad de soñar, es algo que nadie te puede quitar.

Las hermanas con varias donaciones pudieron llevarles una rica merienda que se les reparte al final. ¡Qué emocionadas estaban!, y no creo que más que yo, que atónita veía, cómo saboreaban su rico “maduro con cuajada”, acompañado de un “Gracias hermanita, por hacer posible este bocadito”. ¿Ves como aprendes a valorar lo que tienes? Creo que Dios siempre tiene forma humana para hacerse presente en el momento más apropiado para hablarnos y hasta “gritarnos”, como una forma de hacernos despertar. ¿Será posible que siga durmiendo?
Es sin duda una luz, una invitación para vivir diferente, porque evidentemente acercarse al pobre, nos enriquece más de lo que podemos imaginar. Porque entrar en la cárcel  es como saborear despacio y sin prisas el drama de cada una, contándote sus dolores, sus necesidades y sus ganas por salir y ver a su gente en libertad.

Una sala pequeña y cerrada, ventiladores encendidos y un calor a ratos insoportable… que debería tener en cuenta, cuando maldigo prisas, excesos, aglomeraciones de trabajo, horas de más… ¡Ufff, qué peligro!!!

Pero vamos al grano, hace mucho que vengo preguntándome por qué estoy tan quieta, ¿acaso me estaré haciendo insensible? ¿Acaso esta penitenciaría no es una invitación a no quedarse quieta? ¿Acaso puedo seguir dando por bueno, lo que siempre se ha hecho así, sin darle sentido? Si algo me apuntan estas mujeres es a saber interrogarme, a saber hacerme preguntas, y sobre todo a estar dispuesta a responderlas con honestidad aceptando y asumiendo sea cual sea su respuesta…



La cárcel y sus mujeres, me hacen preguntarme ¿Quién es más libre? ¿Ellas, o yo? Es como una puya, que permanentemente te recuerda qué es lo verdaderamente importante en la vida…A veces mi vida está dormida por los ruidos que toman forma de problemas únicos y egoístas que te ponen freno y te hacen ciega a los verdaderos problemas de los otros.

No es casualidad esta invitación, ¡no, qué va! Dios tiene formas humanas y nos envuelve por todas partes, lo que pasa es que muchas veces estamos volcados hacia el exterior, pendientes de sensaciones de afuera, y entonces, se nos pasan  inadvertidas las voces de dentro…

Entonces de nuevo me pregunto: ¿Quién es más libre? ¿Qué diferencia hay entre estar privada de libertad o en ser libre? Hay una sola respuesta, puedes “ser libre” y circular por la vida con muchas ataduras, o puedes optar por “ser libre” viviendo en coherencia y desde lo que eres, transparentando actitudes que construyan un mundo más humano y más lleno de amor.

Pasar una tarde con las privadas de libertad, es como inyectarse fuerza,  porque Dios está presente en cada una de ellas, en sus sufrimientos, y me pide a través de ellas que viva libremente. Y por supuesto, que por mí; que no quede. Ah!!! Y tú, ¿te apuntas a sembrar un poco de felicidad en el mundo? Quizás, si nos quejamos menos, si hablamos bien del otro, o sin tan sólo me ocupe de ser feliz, ya sea bastante. Gracias mi bella Nicaragua por brindarme espacios para salir un poco de mí.

ANEXOS

Ante la pregunta abierta de la cooperadora sobre el significado del apadrinamiento para ellas, Nohemí Reyes (una de aquellas mujeres), muy emocionada responde: “Yo le doy gracias a Dios pues porque sé que Dios pone ángeles, y sé que las hermanas son parte de ese amor que Dios siente hacia nosotras.

Para mí, mi madrina y mi padrino, han sido parte de gran bendición, no sólo económicamente, sino moralmente, porque la verdad es que a veces uno necesita una palabra, un abrazo. Y la verdad es de que al menos yo me siento muy agradecida, primeramente con Dios y después con ellos, verdad, porque en este lugar se sufre mucho, como decía la compañera, se sufre y aparte de eso, todas las mañanas uno le pide a Dios fuerzas, y Dios le da las fuerzas; pero siempre necesitamos una mano amiga, un abrazo. Tal vez nosotras aquí no tenemos mucho compañerismo, pero yo creo que no existe una que diga que no necesita una palabra de aliento o una mano amiga y eso es lo que son mis padrinos para mí.”


miércoles, febrero 29, 2012

A Eliseo Carranza

Escrito por Martín Aguilar

Mis estimados amigos y amigas, paisanos y parientes, poetas, pintores, músicos y demás creadores, quisiera invitarlos a que visiten la nueva página que he creado en honor a nuestro amigo y poeta ELISEO CARRANZA en la cual se exponen algunos de sus poemas, fotos, y grabaciones de viva voz, no es una página de crítica, mucho menos pretende suplantar lo que podría ser una edición real de su obra, pero al menos podemos guardar en el ciber espacio un poco de esa gran poesía que nos regaló nuestro querido amigo Eliseo Carranza. El arte no puede caer en el olvido y por eso la obra de Eliseo siempre será recordada.  A la misma vez les pido que la difundan en el medio para que otros puedan disfrutar de esos versos que el poeta nos dejó como herencia.  Saludos a todos, mis deseos de que todo lo que hagan y creen les salga bien y les satisfaga.



Memorias de mi pueblo (Martín Aguilar)








"Esta es una canción dedicada a las lindas memorias que todos los Jinotepinos llevamos en nuestra alma de ese pueblito lindo que es Jinotepe. Memorias que siempre apreciamos y resguardamos con mucho cariño.
A todos los Jinotepinos en el mundo esto es para ustedes. 

Musica y letra, interpretación y grabación todo hecho por Martín Aguilar en el "Estudio El Cuarto", Calgary, Canada. Gracias a todos los fotógrafos que hicieron posible esas lindas imágenes que iluminan la canción. Dedicado a la memoria de mis abuelos Jose María Aguilar y Julio Guevara 
y a mi padre Edmundo Aguilar B." 
- Escrito por  Martín Aguilar Guevara


martes, febrero 28, 2012

Hablando de mi tierra de hoy


Escrito por Judith Raquel Reyes Esquivel


¡¡¡Hablando de mi tierra de hoy!!!

Han transcurrido cuatro años de no verte, mi bella tierra, y cuántos regalos me tenés: Familia, amigos, rostros nuevos, y grandes sorpresas.

Y me pregunto: ¿Qué es el tiempo? Quizás una nueva oportunidad, porque me brindas la dicha de ver a mi Dios en la cara del Nica. Ese Nica que sufre y que goza; sufre a veces, por nuestro amor privado y excluyente, que renuncia a la justicia universal y nos encierra en nuestro mundo pequeño.

Y ¿quién es mi tierra?, me preguto: Mi tierra, es mi gente, de aquí y de allá, es el universo que hoy se concreta en Nicaragua; ayer en Venezuela, España o Roma; sólo que mi tierra tiene hoy un nombre como pretexto, pero en definitiva, es gente, personas multicolores. Es por ahora, “pequeña, aunque uno grande la sueñe” (Rubén Darío).

He vislumbrado a un Nica que sufre porque no tiene tamal ni queso para llevar a la boca, he visto con asombro hombres laboriosos, gastando su cuerpo y su energía transportando en muchos pueblos y ciudades, a rellenas y corpulentas señoras, por tan sólo dos pesos, en sus bicicletas construidas con hierro.

He visto en la mirada profunda de un niño, la hambruna que te deshace y no sabes qué hacer.... Te he visto mi gente querida, en el chavalo chorreado que vende agua helada y bolsita; en la niña que ya casi es mujer, con su yagual y su panita llenita de tortillas, que ofrecerá de casa en casa a tres por el peso, para poder llevar comida a la chorrera de cipotes que año tras año ha ido pariendo la madre de ellos.

Te he visto mi gente, en la mirada espejo del alma, tu sed, sed de Dios, que grita: ¡¡¡Por favor!!! Deme una ración, pero que sea cercano, sino, muchas gracias.



Te he visto mi gente amar y sufrir y tener esperanza en un nuevo amanecer. He visto tu fe inquebrantable que trasciende barreras, porque es amor, un amor desinteresado, que es vida en movimiento, y que busca desesperadamente aires nuevos, busca abrir ventanas de esperanza por donde se renueve el aire y se pueda sanamente respirar.

Pienso mi tierra, que la vida es una escuela, un aprendizaje, donde el dolor te hace fuerte y donde la vida es abundancia, donde cada acontecimiento es una oportunidad, donde multicolores vidas tropiezan contigo, no como una casualidad, sino como una ocasión para brindar amor.

Al respecto recuerdo lo que una verdadera amiga del alma, me enseñó no hace mucho, es una lección que difícilmente olvidaré. Ella, tiene un captus como planta de adorno entre sus cosas, me llamó la atención y le pregunté, por qué si podía hacer daño, la tenía tan cerca y expuesta a todo el mundo, me contestó sabiamente: “-Mira- esta planta es como las personas, si te acercas bruscamente te llena de espinas, si por el contrario te acercas con cariño, no te hará daño”. Es esto acaso, me pregunté, un guiño de Dios? Y es verdad, esto vale, vale para aquí, para allá y para todas partes.  Por eso sueño, sueño mi tierra, con caminos nuevos donde el Evangelio actual de Jesús se encarne en tu realidad.

Y por eso deseo afinar la mirada para cambiar mi corazón, donde todas las músicas que van sonando en él, transformen, den vida, donde el culto y la práctica religiosa dentro del cristianismo no me deje tranquila, ni me deje conforme; sino que afinen las cuerdas de mis oídos y de todas las células de mi ser, para escuchar las llamadas de Dios, que después de veinte siglos sigue esperando un cristianismo más auténtico, donde la mirada de la realidad sea siempre sin intereses personales, donde la justicia se alimente de la verdad, y donde la sencillez de vida, cree un estilo de vida alternativo y diferente. Donde nosotros ciudadanos del mundo seamos como reza la AVEC, (Asociación Venezolana de Escuelas Católicas) “constructores de sueños y profesionales de la esperanza”.




jueves, febrero 16, 2012

Nuestra Señora del Rosario de Estelí

En 1928 la ciudad sufrió el ataque de los indios Matagalpa y la imagen de la virgen fue codiciada por ellos. Según las anécdotas narradas en crónicas de ese tiempo, los indígenas intentaron sacar la imagen de la ermita, cuando la quisieron pasar por la puerta principal, la imagen creció demasiado que no pudo ser sacada y por mucho tiempo la denominaron como la Virgen bruja, por el hecho de no poderla robar.

Nuestra Señora del Rosario cargada por devotos en las calles de Estelí.
Durante la guerra de la insurrección, la catedral se llenaba de personas que elevaban súplicas a la Santísima Virgen para que protegiera a los combatientes. En un momento quisieron abrir el camarín de la virgen para ponerle exvotos, pero no pudieron. Cuando los comabatientes volvieron de la guerra, testimoniaban haber visto a la Virgen que les regalaba agua a los caídos en combate. Al abrir el camarín, descubrieron que el vestido de la imagen estaba sucio y ahumado. Desde entonces todos los 7 de octubre, la virgen es sacada en procesión como agradecimiento por la protección durante la guerra.

Fragmento y foto tomados de Wikipedia.

viernes, febrero 03, 2012

Los ahogados de los bajaderos de la Laguna de Masaya

Yo que soy chichero por familia, por tradición, porque me gusta, le cuento. Allá usté si cree. Ahogados lo que se dice ahogados, hay muchos aquí en Masaya. Pero de los que vengo a contarles es de esos que se van a la laguna y mas nunca salen, mas nunca se ven. Esos son los ahogados del bajadero de la laguna de Masaya.

Dicen que ellos, desde hace añales, están encantados en el fondo de la laguna. Una vez, después de las fiestas de San Jerónimo, unos chicheros de Masaya fueron a la laguna a descansar, a echarse unos traguitos de misto y a darse una bañadita.


Entre recuerdos, chiles y jodedera la noche les cayo sin darse cuenta. De pronto, oyeron un chapaleteo de agua a la orilla de la playita. Cual fue el susto cuando empezaron a ver salir del agua un molote de hombres en son de fiesta.


Poco a poco los reconocieron. El mas viejo de los chicheros dice: Ve, si ese es fulano que se ahogo hace como veinte años. Los chicheros quedaron tiesos de miedo, como con los pies de plomo. De pronto uno de los aparecidos dice: Venimos a contratarlos un rato para una fiesta alla abajo, en el fondo de la laguna. Nadie tuvo el valor de decir que no. Bueno dijeron los ahogados difuntos, sin miedo que nada les va a pasar.


Los chicheros tocaron toda la noche pieza tras pieza. De lo más felices estaban los difuntos y hasta los chicheros se divirtieron. Cuando amaneció, los chicheros guardaron sus instrumentos y uno de los difuntos dijo: vengan, les vamos a pagar.


Entonces les dio a cada uno un guacalito con arena que ahí mismo recogió. Los chicheros se arrecharon y dijeron que eso no era pago pero los ahogados les aseguraron que si. En el camino de regreso, fueron botando los guacales. Solo uno de ellos lo guardo, de recuerdo.


Llego a su casa contando de fiestas, de los peces del fondo de la laguna y de los ahogados difuntos. La mujer pensó que él andaba bolo y loco, pero se le fue a la chingada grande el sueño cuando le dio vuelta al guacalito con arena y sobre la mesa cayo un montoncito de oro.


Y esta es la leyenda de los ahogados difuntos.

Los Ahogados de los bajaderos y otros cuentos pueden ser leídos en la Revista Enlace

jueves, febrero 02, 2012

Cegua




Il folklore assume un ruolo fondamentale nella cultura nicaraguense. Molte storie e canzoni conosciute da tutti i nicaraguensi narrano di personaggi misteriosi e spesso spaventosi. Il personaggio più terrifficante è La Cegua, una strega che vive nei boschi e vaga per i boshi nell'attesa dell su vittime. Si narra che possa apparire in diverse sembianze: a volte in abito di foglia bianca di granturco con un velo che le copre il viso; che abbia lunghi capelli corvini o che indossi un abito di foglia di Guarumo e che la sua voce sia stridente a causa delle foglie di Pantago ( pianta simile al banano) che le ricoprono i denti. Alcuni dicono che il suo viso sia spettrale e che il suo sgurado si fissi nelle anime delle vittime; altri, che abbia il viso di cavallo. La leggenda vuole che disponga di poteri soprannaturali e che, l'unica maniera di non cadere sua vittima, sia gettare semi di mostarda che lei si affretterà a raccogliere. Come altri miti del folklore nicaraguense, la leggenda de La Cegua dovrebbe assicurare che gli uomini facciano ritorno diretti a casa dopo il lavoro.

Fonte: Atlante Onimondo

miércoles, febrero 01, 2012

Signore delle nuvole

Molti anni fa, così tanti che il ricordo esatto è confuso e dimenticato nel tempo, esisteva nella regione di Jinotega, un giovane di nome Mixtli . Il ragazzo non sembrava adeguato alle cose della sua età, molto meno nelle attività del suo popolo.  Si era  appena seduto ha guardare il Cerro Chirinagua giorno dopo giorno, ossessionato da un idea pretenziosa di voler parlare con gli Dei e vedere come erano.

Ma agli Dei  non piaceva l’idea che un comune mortale avrebbe potuto parlare con loro e ha deciso di punirlo. La pelle del ragazzo si arricciò improvvisamente, i suoi capelli prima erano neri, successivamente grigi e alla fine della giornata, il ragazzo era diventato un gigante di pietra. Da allora, Mixtli, il Signore delle nuvole. È coperto da una fitta foresta,  guardando per sempre il cielo.  Sta sempre a guardia  delle streghe Jonetega e la pioggia benedice e abbellisce questa regione.


in collaborazione con Siro Gagliardini.

Los embolsados




A los embolsados también les dicen protegidos de la Luna. Son personas que nacieron sin romper fuente, con todo y bolsa como los caballitos, pués. Por esa razón, tienen un poder especial. En Yale, cuando los frijolares se llenan de babosas, los campesinos invitan a un embolsado para que, desnudo, una noche de luna llena, camine alrededor de la plantación.

En ese caminar, por el poder suyo y de la luna, va embolsando las babosas. Yo vi como el embolsado caminaba y las babosas se juntaban en el centro del frijolar. Los campesinos las quemaron y el hombre, callado, fue a acostarse. 


Fragamento tomado de la Revista Enlace - Leyendas de montaña 
Foto cortesía de José Rafael Burgos C./Moralimpia.net

sábado, enero 28, 2012

Güirila de mi tierra

Tortilla de maíz tierno
Una güirila en su comal,
Una muchacha, nica bonita,
Te envuelve suave en sus manitas,
Con verdes hojas del chagüital.

Toda blanquita y cuidadosa
La cuajadita viene a juntar,
A mi güirila tan deliciosa
Que mató el hambre de esta nicoya,
Con cafecito para completar.


 Escrito por Esther Mendoza Urbina
Autora del sitio en Facebook Nicas hijos del maiz