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Mostrando entradas de febrero, 2010

Los niños del Rio San Juan

En mi patria, nicaragua hay un rió muy bonito que Dios nos regalo,

A un lado esta la familia Gonzáles donde viven mis primos en nicaragua,
al otro lado nuestro vecino país costa rica, donde vive la familia arce.

Nuestros padres y presidentes mucho pelean por el río. A mis primos Rosa y Eduardo no les importan esas cosas.Tampoco le importa a Eugenio el hijo de los arce, ellos religiosamente.


Cada tarde se reúnen a cazar mariposas,a ver las garzas blancas y morenas y también a buscar madera de balsa para hacer artesanías.

Ellos son felices en el río, quien de manera muy generosa les obsequia con frutas y peces que solo ahí se cultivan y reproducen.

Pero lo mas bonito es que ellos nacieron y crecieron ahí y ojala cuando estén grandes
conserven esa amistad para que no sigan peleando y haya paz y amor
para disfrutar el rió que dios nos regalo.

Escrito por: Rosana Eugenia Boitano Valle. 11 AÑOS.
NICARAGUA, CENTROAMERICA


Tomado de: Cuentos cortos escritos por niños y para niños


Uncle Rabbit and Uncle Tiger - A folktale from Nicaragua

Carnaval del Festival Internacional de Poesía en Granada

Granada, febrero - 2010

Recuerdos de un suceso en el Valle La Cal

"En un valle llamado La Cal del departamento de Jinotega, vivían diez familias, la mayoría de apellido Centeno. Las diez familias estaban agrupadas de la siguiente manera, seis casitas en la ladera de la montaña y cuatro en el llano. En la casa de mis Padres, que estaba entre las cuatro casas del llano, vivíamos, aparte de los 12 hijos, mis dos padres y un tío llamado Juan Centeno quien era hermano de mi Madre.

A principios del año 1920 Clemente Centeno Blandón (hermano de mi Padre) se casó con una mujer llamada Juana Sobalvarro, la cual procedía del valle llamado Jocomico, cercano al poblado de Sacalí (popularmente conocido ahora como Sacaclí). Clemente había construido una de las seis casitas del grupo de seis y al casarse él con la Juana, se la llevó a vivir a La Cal junto con la hija que ella tenía llamada Rumalda. Desde que la Juana se asentó en La Cal se dio a la tarea de informarle a los habitantes del caserío que ella era una bruja y que tenía poderes de hacer maleficios.