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Mostrando entradas de abril, 2011

Adiós, mi vieja Managua

Escrito por Martha Isabel Arana
Orlando, Florida
Enero 2010

Es una lástima que estuviera yo tan pequeña la noche del fatídico diciembre de 1972 y solo recuerde un par de fugaces detalles de la vieja Managua. Crecí viendo a mi ciudad tras alambre de púas, en escombros, con paredes rajadas e interiores semi desnudos, sin techos ni paredes, dinamitada. Aprendí a conocer de memoria los cuentos del famoso malecón, los parques y las alegres avenidas porque las personas mayores añoraban sus recuerdos en cada reunión familiar, como queriendo exorcisar los temores de tiempos nuevos. Amé a Managua a través de los ojos de otras generaciones, con nostalgia de épocas mejores, con resentimiento hacia el terremoto que nos arrebató nuestro orgullo. La antigua capital fue para mí la imagen tras la vitrina, el objeto deseado pero nunca obtenido. Aquella ciudad que estuve a punto de vivir, pero llegué ya tarde.

Las primeras memorias de mi niñez parece que comenzaran, irónicamente, la noche del ter…

El hombre de la Paula Pasos

Escrito por Orlando Ortega Reyes (Fragmento tomado del blog Los hijos de septiembre)
Para conocer el origen de esta expresión en particular debemos remontarnos a la ciudad de Rivas, tal vez a los años cuarenta.  En esa época se hizo famoso un estanquillo que tenía una señora llamada Paula Pasos.  La señora en cuestión se esmeraba en servir el mejor guaro de la región, además de unas bocas y platillos “discutidos” como se decía, prueba de lo anterior era el famoso mondongo de los lunes.  Se comentaba que la citada señora tenía un carácter fuerte y un espíritu comercial bastante agudo y relataban en el pueblo que cuando la demanda superaba la oferta de mondongo, sólo con el objeto de no defraudar a los clientes, se permitía agregarle agua a la sopa y a introducirle una candela de sebo.  No obstante, para curarse en salud advertía a los parroquianos: -No quiero que nadie me reclame por la sopa.   La mujer en referencia tenía un compañero de vida que era aficionado a los place…

Yo nací donde nace el río

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Escrito por Alba Miriam Sanchez Cuadra

Yo nací donde nace el río, donde hay una cuesta, donde nace el frío.
Nací en medio de todo y en medio de la nada, donde había montones de árboles de jocotes, de limones y de naranjas agrias; de chilincocos y de guapinoles; en medio de flores de piñuelas, de las que ocupaban para hacer atole.

Nací con las flores que daba el narciso y con el atardecer de colores vivos, donde el verde llenaba veredas y las milpas teñían colores. Donde todo era montaña y salían pocoyos a cantarle a la noche; donde el silbido agudo de aquellas lechuzas provocaba temores y el canto de los güises avisaba que hoy llegaría alguien.
Nací allá perdida en el medio de la bruma, de aquella quebrada de aguas cristalinas, con el sabor a mango y a la miel de guanábana, con el frescor de la ceiba y el árbol del pochote.

Dicen que yo nací, en el valle aquel que se llama El Zapote, en donde el pintor con su lienzo atrapa la estampa del cielo, donde vive el verso, donde l…

Origen del vigorón

"Sobre el origen de este plato hay una creencia muy generalizada que proviene de la ciudad de Granada y que fue inventado a inicios del siglo XX. No obstante, investigaciones serias nos indican que su origen se remonta muchos años antes y no precisamente en la Gran Sultana. Según Jaime Wheelock Román, en su libro La comida nicaragüense, el chicharrón con yuca es una comida que tiene sus origenes en los obrajes y laboríos de añil de Rivas, Nandaime, La Paz Centro y Nagarote, en donde se mantenían cantidades considerables de esclavos. Aquí es importante aclarar que no se trata de un plato que aparece como una reminiscencia de la gastronomía de los países africanos de donde eran originarios los esclavos, sino como una alternativa de costo eficiencia, tal como lo expresaría algún economista, contemplada por los explotadores, dueños de esos centros de producción, que trataban de asegurar las energías de sus esclavos mediante una alimentación lo más barato posible. En este…

La Virgen de la Piedra

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En el Libro XXII de Bautismos, al Folio 175, se encuentra la siguiente nota de Monseñor Nicolás Antonio Madrigal: "El día 6 de agosto de 1947, por la tarde, se colocó la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y la de Juan Diego, en una piedra natural al otro lado del río, en la salida para la montaña..." La imagen fue traída a Dipilto el día 10 de febrero de 1947 y desde entonces comenzó a derramar sus gracias y favores entre los pobladores del lugar, del departamento y más allá de sus fronteras.

El primero de los milagros del que tenemos testimonio fue la cesación de una peste que afligió al pueblo de Dipilto, consistente en calenturas con sudor fétido y gran delirio, llegando a punto de estar las casas a puertas cerradas por estar todos sus moradores en cama. Queda constancia de que la petición del pueblo fue atendida por la Santísima Virgen de Guadalupe, naciendo de este hecho una confianza tal en la interseción de la Virgen, que las gentes de todos los apuros y enf…

El Señor de los Milagros en el corazón de Ciudad Antigua, Nueva Segovia

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"Dicen que una vez llegó ante el Cristo una persona que tenía un grave problema, no sé si era de enfermedad o económico, pero el caso es que le ofreció al Señor traerle tres clavos con un diamante engarzado en la cabeza de cada uno.
Resulta pues que el hombre murió y no pudo traer los clavos, entonces su espíritu le aparecía a la esposa y no la dejaba tener paz. La viuda decidió traer a la Imagen unos clavos que no eran los mismos, cuando fueron a la Iglesia para cambiarlos por los que tenía el Señor, no los pudieron cambiar porque la imagen encogía el brazo y el clavo no calzaba en el agujero.
El sacristán coligió que la promesa no era así, y le dijo a la señora que trajera los verdaderos, así fue y todo se normalizó. Esos clavos hasta hace muchos años estuvieron en el museo del pueblo, yo los conocí, pero han ocurrido tantas cosas que un día desaparecieron."  ( Profesor Roque Toledo Espinosa, La Prensa)

"El patrón del pueblo es el Señor de los Milagros, esa imagen v…

Si no volviera a verte patria mía

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Si no volviera a ver tu cielo vivo patria mía si pereciera triste lejos de tu sol de blancos sacuanjoches abraza fiel mi alma para llegar perfumada ante el Señor.
Si la espuma fresca de tus mares ya no viera ni de la montaña fresca su verdor mis párpados de hielo clausura suavemente con el dulce soplo de tu amor.
Si tus tibios lagos jamás me acariciaran y los rios me negaran su color mis tristes labios secos endulza de agua fresca para no llegar sedienta ante el Creador.
Si no volviera a escuchar el canto de mi pueblo ni el acento alegre hecho canción qué el son de tus guitarras vigile mi destino guardando el sueño eterno arrullador.
Desde arriba te estaré soñando Nicaragua bendiciendo eternamente mi nación porque llevo labrados azul y blanco los colores con lágrimas de fuego, lucha y dolor.

Martha Isabel Arana
3 de marzo, 2011
Fullerton, California