Entradas

Jinotepe, cerro de vientos, chilotes y eterna privamera

Imagen
"Se escuchó el Alabado, detonaron los morteros, cargacerradas y cohetes, repicaron las campanas de la Santa Iglesia Parroquial Santiago Apostol de Jinotepe, anunciando que está de fiesta y que Santiagüito se iba a su tradicional demanda mayor."  - Blog Jinotepe, Carazo (Población, gente, cultura y tradiciones)









Santiago Apostol de Jinotepe, Carazo - Grupo en Facebook 

Jinotepinos de corazón 
Historia de la Iglesia Parroquial Santiago 

"A gozar del indio viejo, el ahicao, el nacatamal
los buñuelos, los chicharrones, la sabrosa chicha de máiz
todo el pueblo se desborda en las calles de mi ciudad
los fieles pagan promesa, la fe va creciendo más...."

(Fragmento de Jinotepe, Canción a Santiago 
del Dr. Fabio Sánchez Arana 
 tomado de Yoyita)
Tope de los Santos








Agradezco a Uriel J. Herrera por la fotografía de la Iglesia Santiago que ha tenido la amabilidad de proporcionarme para este tema y a Maribel  López- Samcam por abrirme las puertas virtuales de su Jinotepe querido.

¿Te acordás?

Imagen
Qué recuerdos tan bonitos Los que vienen a mi mente Los de un país muy sufrido Donde quedó toda mi gente.
Recuerdo mi tortilla, La chicha y el vigorón En el parque de Granada Que vendía doña Chon.
Y el sabor de un mondongo Con aquella cuajadita Yendo para Masatepe En un domingo a comer.
Dónde está mi pinolillo, El cereal y el pinol Para comerme su chingaste Aunque me de congestión.
Cómo quiero carne asada Con su gallo pinto también Y la cebada con pelota Que me hacía tanto bien.
Y La Riviera con sus raspados Muy cerquita del Gabriel Cuando en época de estudiante Hacíamos la “leonesa” riendo sin poder.
Y te acordas del chancho frito Con la yuca reventada? No se te hace agua la boca Y te morís por un poquito?
Ya deseara andar en coche En Masaya o en Granada Con sus caballos cholencos En el Calvario o La Calzada.
Deseara tener en frente Un plato de moronga frita, Una hoja con baho caliente, Comer todo y caer redondita.
Y que decís de mi leche agria Como la podría olvidar! Si me salvo de…

Matrícula de primer grado

por Alcides Rojas Chavarría (n. en Managua, 1966)
Imagino que todos recordarán el día de su matrícula escolar para el primer grado de la escuela primaria.
Mi hija mayor Daira Marcela, mi segundo hijo David Alcides y mi hija Natalia Giselle han ido a su primer día de clases en el nivel Maternal de Kindergarten a sus dos añitos de edad. Por mi parte, asistí a la escuela primaria formal con siete años ya cumplidos en febrero de 1973 - quizás porque haber sido el ‘cumiche’-, como se dice ‘entre tarde’ a la escuela y directo al primer grado.
Pues bien, después del terremoto del 23 de diciembre de 1972 que destruyó la ciudad de Managua, mi abuelita Yeyita nos llevó a su casita en la comarca “Valle de Las Mayorgas”, a ocho kilómetros de Chichigalpa en el departamento de Chinandega. Con el tiempo, mi abuelita materna se enfermó y mi Mamá acordó con mi Papá que se quedaría cuidándola. Yo feliz de vivir ‘en el monte’ viendo gallinas, chanchos, caballos, vacas, carretas de bueyes cargadas de caña d…

Murales en la Casa de Cultura - León

Imagen
Murales presentados en la Casa de Cultura en León - 2007



Fotos cortesía del Lic. Salvador Guillermo Muñoz.  


 Más información: Casa de la Cultura “Antenor Sandino Hernández”. Costado Norte del Hotel El Convento, Ciudad de León, Nicaragua, teléfono; (505)-311-2116; Celular: (505)-647-2893; correo electrónico: apcleon@yahoo.com. Atención: Yasmín.

Nagarote: apuntes sobre un municipio azul

Por Luis José Castro Jerez

Dicen que Nagarote nació del romance entre el Genízaro y el Xolotlán durante una noche estrellada…. Otros dicen que Nagarote es el resultado de una noche de amor entre el Genízaro y la Luna allá en las playas de Miramar… Bueno, como quiera que sea, los nagaroteños somos descendientes directos del Genízaro y hermanos de las estrellas y del agua, ya sea que provenga ésta de un mar de agua dulce o de un mar de agua salada… Quizás por eso será que a los nagaroteños nos gusta viajar y cruzar océanos y lanzar siempre flechas a la Luna sin temor al fracaso. Como quiera que sea, apuntamos bien alto, hacia el cielo o a la Luna, nuestra madre…. Si fallamos el tiro, no importa: igual, aterrizamos sobre las estrellas, nuestras hermanas. Y, como hijos del histórico Genízaro, echamos profundas raíces en nuestro suelo natal y, no importa el lugar o país donde nos encontremos, el amor a nuestro Nagarote se mantiene siempre vivo en nuestros corazones a pesar…

Memorias de una muchacha bonita

Imagen
Escrito por Martha Isabel Arana
Orlando, Florida 2005

Cuentan que hace años, un muchacho de Managua fue invitado a una boda en la antigua Ciudad Universitaria. Llegado el día, aunque estaba nublado y los ánimos lo invitaban a quedarse en casa, Ernesto, el joven de la historia, no quería perderse el esperado acontecimiento porque quien se casaba era uno de sus amigos más queridos. Pensando que valía la pena el viaje y tomando en cuenta que León no está muy lejos de la capital, decidió salir temprano para llegar a tiempo y no sufrir ningún atraso. Cuando llegó a la zona donde el Lago Xolotlán comienza a coquetear mostrando su azul a las personas que transitan la Carretera Vieja a León, comenzó una lluvia fuerte a caer sin clemencia, desbordándose el cielo y provocando uno de esos aguaceros tropicales que parecieran no van a parar jamás.

No había dejado  atrás el recuerdo del lago, ni el olor a tierra mojada había abandonado su mente, cuando de pronto divisó a un lado de la carretera a …

30 años despues

Escrito por Martha Isabel Arana
Orlando, Florida 2007

¡Dicen en la pulpería que ya los muchachos se tomaron el comando! – comentó mi madre de prisa mientras se subía al carro. ¡Vámonos del centro! ¡Vámonos de aquí…! – En ese mismo momento un soldado de la Guardia Nacional abría fuego violentamente en una esquina, vaciando su ametralladora en la historia de mi pueblo. En la confusión sólo escuché el grito desesperado de mi padre que nos decía ¡agáchense que nos mata! Sin embargo, siendo una niña, la curiosidad y el miedo me dejaron clavada en el asiento trasero del carro, viendo, escuchando, grabando en la memoria como milagrosamente nos salvábamos aquel día de aquellos disparos al azar que no llegaron a alcanzarnos.

El año pasado y treinta después, camino cerca de aquella misma esquina donde un guardia disparara, para visitar el Museo de Mitos y Leyendas de León. En vez del soldado de mi historia, la estatua de un guerrillero me saluda en la entrada del…