martes, enero 10, 2006

Los pechos de Ometepetl

Cuenta la leyenda que hace muchos años, en la zona hoy mejor conocida como la Isla de Ometepe, los habitantes indígenas de esa región tenían leyes muy estrictas y no permitían que sus tribus se mezclaran entre sí para formar una nueva descendencia. Sin embargo, una tarde, un hombre joven, fuerte, de nombre Nagrando y perteneciente a la tribu de los Nagrandanos, caminando por la zona encontró su destino en los ojos de Ometepetl, quien pertenecía a la tribu de los Niquiranos. Aún sabiendo que hablarle a la joven no era conveniente, Nagrando no pudo evitar caer hechizado ante la sonrisa de la bella muchacha, ni sentirse turbado ante su deslumbrante belleza. La hermosa Ometepetl de igual manera, quedó perdidamente enamorada del joven guerrero arrebatada por su fuerza y su belleza física.

A escondidas se encontraban, lejos del mundo, para entregarse a un íntimo abrazo que sólo a ellos pertenecía. Sin embargo, un día fatídico fueron descubiertos por un cazador que avisó al cacique de la región. Los muchachos asustados decidieron huir, buscando ayuda entre sus amistades con la esperanza de poder vivir su amor en un lugar seguro. Desesperados ante el inminente castigo y sufriendo porque no querían ser separados, prefirieron quitarse la vida en un ritual que los uniría, inmortales, a través de leyendas, historias y recuerdos. Ambos se cortaron los pulsos, y el lago Cocibolca que rodea la Isla de Ometepe, no es más que la sangre derramada por los dos jóvenes. Los volcanes Concepción y Maderas, son los pechos de Ometepetl quien cayó sin vida en ese mismo lugar, y la Isla es el cuerpo de Nagrando, yaciendo para siempre junto a ella. 







Addendum: Escribo a continuación el fragmento de la versión escrita por Angélica Martinez R. publicada en El Nuevo Diario (1ro de diciembre, 2005)
"Continuaron encontrándose sin que nadie lo supiera hasta que un día la pareja fue vista por los heraldos del teyte niquirano. Ellos corrieron a contárselo al padre de Ometepetl, quien enfurecido mandó a un grupo de guerreros a perseguir a los enamorados para que trajesen cautiva a la joven y dieran muerte a Nagrando. Los novios, al saber que eran perseguidos, pidieron ayuda a los dioses, pues sabían que las leyes dictadas por los caciques eran inexorables. Éstos los guiaron hacia un lugar seguro, pero la persecución tardó varios días y convencidos de que la muerte era inminente, decidieron quitarse la vida cortándose los pulsos. El cielo se oscureció, se desataron tormentas, cayeron rayos, meteoros y estrellas fugases cruzaron el espacio, mientras los dos desventurados yacían a cierta distancia uno del otro, porque Nagrando antes de morir dio varios pasos, en tanto que Ometepetl quedó en el mismo lugar. Cipaltomal conmovida, tomó su prendedor y se lo puso en el pecho a Ometepetl. Poco después, a la india se le fueron creciendo los pechos hasta formase los dos volcanes: Concepción y Maderas.  Se calmaron los vientos huracanados. La india es ahora la Isla Ometepe,  Nagrando es la imponente Isla Zapatera, el valle de Coapolca, nuestro Gran Lago de Nicaragua, formado con la sangre de aquellos jóvenes aborígenes. Los dioses le dieron castigo a los perseguidores convirtiéndolos en las isletas de Granada y Solentiname." (narrado por Berman Gómez)





Legend of how the island of Ometepe was formed


The local legend says that many years ago Nicaragua was simply an immense valley that was inhabited by different tribes coming from the south. The indigenous inhabitants of this region had very strict laws and they did not allow their people to mix with one another in marriage. One evening, a young, strong prince named Nagrando of the Tribe of Nagrandanos decided to go for a walk to contemplate the beauty of the countryside, admire its lush trees and try its delicious fruits. Instead, he found beauty in the eyes of Ometepetl, a young lady who belonged to the Tribe of Niquiranos. Nagrando was immediately captivated by the sweet smile of the girl, her soft voice and silky hair. He knew it was forbidden to talk to the young woman, but he could not resist the temptation of her smile and the spell 0f her ravishing beauty. Likewise, beautiful Ometepetl fell madly in love with the young warrior’s strength and physical beauty.



They escaped from the world, to indulge in an intimate embrace that belonged to them alone. However, one fateful day, they were discovered by a hunter who advised the chief of the region. The frightened couple decided to flee, seeking help from their friends but nobody came to their aid. The laws that governed these tribes were implacable. They asked the Gods Tamagastad and Cipaltomal to guide them so they could love in a safe place. Unfortunately, their tribes were seeking to capture them and the idea of ​​living apart from each other was overwhelming. The persecution lasted several days. Filled with anguish, they decided to kill themselves before surrendering to their parents in a ritual that would unite them forever, and to be immortals, through legends, stories and memories. Convinced that death was imminent, they decided to slit their wrists. Animals and flowers were saddened. The sky darkened, storm broke and lightning thundered, meteors and shooting stars crossed the sky while the two unfortunates lay at some distance from each other. Cipaltomal, touched, took her pin and put it on the chest of Ometepetl. Soon after, her breast started to grow until they formed the two volcanoes, Concepción and Maderas.

Hurricane winds subsided and the geography of Nicaragua changed forever. Ometepetl became the Ometepe Island and Nagrando is the stunning Isla Zapatera. Cocibolca Lake surrounding Ometepe Island, is nothing but the blood of the young couple who decided to perish and stay in love forever. The gods punished the persecutors and turned them into the islets of Granada and Solentiname.