Los recuerdos del abuelo

He recibido una carta muy agradable de Diana quien me cuenta que habiendo leído las historias de este sitio, ha disfrutado aprendiendo acerca de las leyendas de Nicaragua. Ella, al igual que muchos nicas, emigró hace muchos años, cuando aún era pequeña, y no tuvo la oportunidad de conocer la cultura del país que la vio nacer. 

Me alegra mucho saber que por medio de mi bitácora ella esté aprendiendo más y se interese por estas antiguas historias de nuestra tierra. Esa es mi idea, que aunque estemos lejos no olvidemos lo que llevamos dentro, quiénes somos y de donde venimos.

Para su sorpresa, cuando Diana comentó con su papá acerca de las leyendas, él le contó que a su propio abuelo le salió el cadejo una noche que decidió acompañar a su abuela para que no caminara sola hasta su trabajo. Aquí sus palabras "El decidió acompañarla por si algo sucedía y cuando abrió la puerta vio a un perro negro con los ojos rojos y fue cuando él decidió correr hasta su casa y cerrar la puerta. Luego escuchó que rasguñaban la puerta y después de 2 minutos el perro se fué. Cuando él escuchó que el perro caminaba, abrió la puerta y éste desapareció como por arte de magia. Me dijo que después de ese encuentro su abuelo no salía sólo en la noche. Y mi papá salía todas las noches a sentarse en una carreta del vecino a ver si a él se le aparecía."

Foto: Cadejo por Efren Medina
 


Versión tomada directamente de Diana, una muchacha de Miami y recogida por Martha Isabel Arana - 16 de septiembre, 2005.