Las historias que le dan vida a este blog son famosas. Ya sea porque por tradición se han venido contando en nuestra tierra a través de los años o porque nosotros mismos, en este pequeño espacio nica, les hemos dado la autoridad de transportarnos a aquel momento mágico que dejamos abandonado a la orilla del camino, cuando la razón y la lógica nos tomaron la mano.
Por estas páginas han pasado muchos cuentos y anécdotas de chavalitos traviesos que en alguna madrugada perdida vieron pasar por su ventana al espanto de antaño. En esta mi casita además, he compartido humildes recomendaciones de otros sitios amigos, cuyos dueños desbordan sus ideas para beneficio y orgullo de todos.
Nuestra imaginación es tan rica y las experiencias tan variadas que los nicas hacemos lo que queremos corriendo en esta gran llanura de internet. Por eso quisiera compartir para que ustedes también lo sepan, que la primera novela cibernética nica en formato blog está en plena construcción, aquí cerca, siguiendo este enlace.
Pío Martínez pinta día a día las pálidas páginas de la net con los olores de nuestra tierra y los colores de nuestras costumbres a través de una novela cálida, bien pensada, con detalles exactos de paisajes y tradiciones. Líneas ingeniosas que nos hacen recordar capítulos enteros de nuestra historia con el humor inconfundible del nica y cuyo resultado es una mezcla simpática de curiosos personajes que a lo mejor usted conoce o vio pasar por allí, alguna tarde de domingo.
Pero venga, esta vez no, yo soy la que voy a contar el cuento de "Los huesos del héroe". Que se lo cuente mejor Pío que dicen que conoció al burro y quiso continuar la leyenda. Comencemos desde el principio...
"Don Juan Lemes era un personaje muy conocido y estimado en el Rivas de la primera mitad del siglo veinte. Era don Lemes ─que así era llamado por todos─ un hombre tan rico y poderoso que resultaba difícil creer que su inmensa fortuna la debía a un burro. Quienes escuchaban la historia pensaban que se trataba más bien de una leyenda, pero así había ocurrido en realidad y ..."
domingo, julio 12, 2009
viernes, marzo 13, 2009
Via Crucis marítimo en las Isletas de Granada
Considerado como un evento único en el mundo, la imagen de Jesús de Nazaret es trasladada con las manos atadas por las 365 isletas del Lago Cocibolca.
Los devotos adornan sus lanchas con guirnaldas de colores, frutas y verduras, rezando en las distintas estaciones y depositando sus ofrendas al Nazareno.
El Vía Crucis acuático nació como tradición hace años en Nicaragua, pero no ha sido hasta en los últimos diez que se ha vuelto popular entre los turistas nacionales y extranjeros.
Foto tomada por Elsa M. Vogl G - Semana Santa 2008 - Granada, Nic
domingo, marzo 01, 2009
La manada de yeguas de Comalapa
"Una leyenda que todo
poblador conoce y afirma que no es cuento sino verdad, es que a principios
del siglo pasado XX, desde el cerro de La Cruz, ubicado frente al poblado,
bajaba una manada de yeguas en celo a relinchar en la plaza, ubicada frente
a la antigua iglesia.
Se dice que eran
las brujas de la comunidad de San Francisco que llegaban para verse con
sus amantes.
Pero un día de tantos, el cura párroco del pueblo subió con un grupo de feligreses a poner tres cruces en lo alto del cerro para que se calmaran las bestias.
Desde entonces ya
no bajan al pueblo las yeguas, aunque algunos trasnochadores aseguran que
a veces escuchan a lo lejos el relincho de las famosas potrancas."
Fragmento de "Comalapa, pueblo de leyendas y personajes"
Orlando Valenzuela - La Prensa
miércoles, febrero 18, 2009
El ahorcado del peñasco
Fragmento tomado de Anécdotas de Semana Santa
Escrito por Bayardo Ortiz Pérez - El Nuevo Diario
9 de abril de 2011
martes, febrero 10, 2009
La Peña del Tigre
Según la leyenda colonial, publicada en 1956 por Gustavo A. Prado, doña Inés, hija del Almirante Real y Gobernador don Tomás Marcos Duque de Estrada, se casaría con el Alférez Real don Alonso Mexía. Mientras el sacerdote desarrollaba el ritual eclesiástico, apareció a caballo con un grupo de enmascarados otro enamorado de la joven: don Álvaro Reyes de Cifuentes.
El pretendiente irrumpió hasta el altar, tomó por la cintura a doña Inés y, espada en mano, se abrió paso hasta la calle, donde el galope desapareció con dirección al poniente. Seis jinetes perseguían a los raptores. Don Álvaro desvió la ruta, internándose en los llanos. Extraviado, llegó hasta el mar, donde divisó una enorme peña, en la cual se estrellaban las olas del mar.
Hizo su lecho en una cueva en la roca y a medianoche, un tigre que regresaba después de realizar sus andanzas rutinarias, encontró huéspedes no invitados, que se convirtieron en su alimento.
Las osamentas y ropas de ambos fueron encontradas al día siguiente por el padre de la novia. Desde entonces, la enorme roca es conocida como: La Peña del Tigre.
Tomado de La Prensa - 6 de abril de 2003
Fotografía: Parker Hilton
Hizo su lecho en una cueva en la roca y a medianoche, un tigre que regresaba después de realizar sus andanzas rutinarias, encontró huéspedes no invitados, que se convirtieron en su alimento.
Las osamentas y ropas de ambos fueron encontradas al día siguiente por el padre de la novia. Desde entonces, la enorme roca es conocida como: La Peña del Tigre.
Tomado de La Prensa - 6 de abril de 2003
Fotografía: Parker Hilton
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