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miércoles, junio 28, 2006

Los duendes del potrero

La siguiente historia me la envió Pablo Gutiérrez, guía turístico nica, quien tuvo la amabilidad de compartir conmigo varios relatos recopilados en sus viajes por nuestro país. La historia, tal como la escribió Pablo, sucedió así:

"Bueno me dijo una señora muy buena que es mi madre, que cuando ella era una niña, vivía en un área rural de Nicaragua en el norte centro del país donde había mucha pobreza. Cuenta mi mamá que un día venían de otra finca lejos de la finca en donde vivía mi abuela con todos sus hijos. Normalmente, el viaje en mula tardaba 3 horas para llegar a la casa de mi abuela, pero al salir de esta finca llagaron más familiares y la entretuvieron casi dos horas, así que llegaron a las nueve de la noche. Pero en algún lugar del camino todos escucharon la risa de muchos niños. A mi abuela la acompañaban 4 de sus hijos, dos niñas y dos varones y a lo claro de la luna, en un potrero, vieron un grupo de niños o lo que parecía ser un grupo de niños vestidos todos de rojo. Mi mamá pensó que eran unos amiguitos suyos de una finca vecina, ya que estaban a punto de llegar a la finca de mi abuela. Bueno, mi abuela hizo como que no le dio importancia al evento pero los niños empezaron a preguntarle 'abuelita no podemos ir a jugar con la Felipa que está allá jugando en el potrero?'
Y mi abuela les contestó 'No, no, no ¿Cómo se les ocurre que van a ir a jugar a esta hora? si ya son casi las nueve!' E inmediatamente después, ellos le contestaron que por aquellos niños podían y ellos no. Pero ella sabía que esos niños no eran los que sus hijos pensaban así que les contestó 'No estén inventando.'

Bueno ese evento pasó hace cuarenta años y en la actualidad he conocido a una familia que su hijo fue secuestrado por los duendes, y que después de seis días apareció, pero su mente ya no era la misma. En la actualidad uno ve a este joven y piensa que nació con el Síndrome de Down, pero la verdad es que nació perfectamente sano. También en la actualidad dice un señor que habita en el mismo lugar que a eso de las 3:00 de la tarde en un camino de tierra vio a un niño vestido de celeste que imprudentemente cruzó el camino. Tanto fue así que el señor en su jeep frenó bruscamente y vio que este niño tenia las orejas punteadas. Trató de seguirlo hacia un túnel que estaba debajo del camino de tierra para saber si no lo había golpeado. El señor siguió al niño que entró hacia el túnel, salió al otro extremo, pero no encontró a nadie. Aún en la actualidad Don Roger, que así se llama el señor, no se explica que pasó con aquel niño que vestía de celeste.

Y mi mamá dice que después de aquel evento preguntó a sus amiguitos que hacían en aquel potrero tan noche y que bonito el vestido rojo que les habían comprado y ellos contestaron que nunca saldrían a un potrero a esas horas de la noche porque les daba MIEDO que les aparecieran los duendes, y creo yo, que en la pobreza que vivían no podrían comprarle vestidos rojos a todos los hijos."

 
Versión tomada directamente de Pablo Gutiérrez y recogida por Martha Isabel Arana.

viernes, junio 09, 2006

El pequeño doctorcito

Esto le pasó a mi tía-abuela materna: Margarita Parajón De Escorcia. Resulta ser que por los años sesenta ella dio a luz a su último hijo varón que por nombre le pusieron Javier...A los días del nacimiento de Javier, él se enferma gravemente y mi Tía Margarita se vuelve loca y en su desesperación sale corriendo a media noche en las calles de León a buscar a un doctor que la socorra, inmensamente angustiada, ella va a parar a un puente que da camino a un río; y en el cual en medio del puente se le aparece un señor de muy baja estatura, el cual la detiene y le pregunta que es lo que la angustia...Ella le cuenta que su hijo está mal y que ella no sabe que hacer...El le dice que él la puede ayudar, y que lo lleve ante el bebé...Ella confiada lo lleva y él entra en la casa y cuando ve a Javier, lo primero que hizo fue sacar de su diminuto maletín una especie de pomada y se la frotó en el ombligo al niño e inmediatamente él dejó de llorar. 

En ese mismo instante mi tía toca al niño y se da cuenta de que ya no tiene fiebre, consecuentemente a eso, mi tía se voltea para darle las gracias al misterioso Doctor con su maletín para agradecerle inmensamente lo que había hecho por su pequeño recién nacido...Pero para su sorpresa el médico de estatura pequeña, que casi parecía un enano, había desaparecido ante sus propios ojos. Jamás en el transcurso de su vida volvió a saber del Doctorcito de baja estatura. Después de lo sucedido mi tía intrigada por la desaparición del señor, empezó a preguntar si alguien había visto con anterioridad al susodicho, para su sorpresa nadie le supo dar razón, lo único que le pudieron decir es que el que le había ayudado no había sido un médico, sino un duende. 

(Versión tomada directamente de Patricia Salazar y recogida por Martha Isabel Arana, 9 de junio, 2006)

jueves, junio 01, 2006

La maldición del duende y la Iglesia San Sebastián

Colegio La Asunción y Parque Central de León


Esta historia del sitio donde está la Iglesia San Sebastián en la ciudad de León y su posible maldición, la narra mi amiga Patricia Sobalvarro quien amablemente accedió para que la compartiera en mi blog.

"Resulta ser que existe una Iglesia en León que por nombre lleva San Sebastián. Esta Iglesia está situada costado norte de donde fue la Cárcel La 21, hoy en día es el Museo de Leyendas. Lo que queda de la Iglesia hoy en día es solo ruinas ya que debido a la guerra surgida en el 79, no se ha vuelto a restaurar...Hace muchos años atrás se comenta que en la localidad de la que hoy en día son ruinas de la Iglesia, era la casa de unas señoras bien distinguidas e importantes que formaban la sociedad de León. Estas señoras llamadas niñas viejas solían dar su paseo rutinario bajo del sol todas las tardes, se sentaban al pie de un pozo, el cual tenían en el inmenso patio, a tejer, a bordar y a realizar un sin número de artes manuales...En uno de esos tantos días rutinarios, se le apareció a una de ellas, a orillas del pozo, un hombrecito pequeño, de muy baja estatura. La llenó de flores, de versos y se arrodilló a sus pies, proponiéndole matrimonio. Al ver semejante figura, la niña vieja salió despavorida del lugar. No sin antes de llenar al personaje de insultos y palabras obscenas, palabras hirientes que le dolieron al hombrecito de baja estatura.

Encolerizado, el que resultó ser un duendecillo maldijo a todos los que habitaban esa casa. Sobre el patio llegaban bolas gigantes de excremento y se les hizo la vida imposible a estas niñas viejas. Para finalizar, la casa la armaron de llamas, y nadie jamás volvió a edificar allí; no hasta entonces que decidieron edificar una iglesia y por nombre le pusieron San Sebastián. Antes de la guerra no les tengo detalles precisos, pero la Iglesia fue dañada por un incendio, fue construida nuevamente, hasta que vino la guerra y dejaron completamente destruida la iglesia...Han pasado años desde entonces y hace poco que retorné a León pude comprobar que la Iglesia San Sebastián sigue en escombros."



Versión tomada directamente de Patricia Salazar y recogida por Martha Isabel Arana - 1ro de junio, 2006.

miércoles, febrero 15, 2006

Los poderes mágicos del árbol de Chilamate

arbol-chilamate

"Me dijo una señora de la Costa Atlántica que el árbol de chilamate en cuanto florece, su flor cae a la tierra. Además, no florece de las ramas como otros árboles, sino del tronco. Continuó diciéndome que en el mundo de los que conocen la magia saben que uno tiene que estar listo con un paño que sea cien por ciento algodón para esperar la caída de la flor. Si uno logra capturarla antes que toque el suelo, con este acto usted acaba de obtener la cita con el demonio o angel caído ya que la leyenda dice que el diablo no te lastimará solo por el hecho de tener valor suficiente de enfrentarse a él y tiene merecido pedirle cualquier cosa. Se dice de estas personas que de la noche a la mañana se han vuelto ricas debido a que tuvieron valor de enfrentarse al diablo y pedirle algo.




Bueno y después conocí a un señor de Granada que me dijo que él había hecho todo esto en la playa del Lago Cocibolca, en uno de los árboles que se observan ubicados donde se rentan las lanchas y los nicaragüenses van a veranear. Dice este señor que él estaba sólo a media noche, encontró la flor y con desconfianza sacó un paño de algodón (pañuelo) creyendo que todo lo que le habían dicho de esta leyenda era falso.

Así que extendió el pañuelo debajo de la flor pegando su borde hacia el tronco, evitando a todo costo que la flor se saliera por algún lado. Cuando observaba el pañuelo recordaba a la chica que se lo había vendido y se preguntaba por qué no había sido capaz de abstenerse de no comprarlo, ya que en su casa tenía tres pañuelos que aún no había usado, pero él vio algo en los ojos de esta joven. De repente su vista desenfocada se sorprendió de ver la silueta de la flor caer en el paño, enfocó su vista y se percató que la flor había caído en el centro del paño y como por reflejo la apretó hacia dentro quedando envuelta.

Y segundos después los árboles de Chilamate empezaron una danza descontrolada empujada por el viento. Sintió un cambio extraño ya que al momento que encontró la flor no había ni una brisa de viento y ahora estaba frío. Después las olas del lago también empezaron a agitarse y cuando vio el horizonte también como propio reflejo abrió sus puños y dejó caer el pañuelo con la flor dentro. Corrió como alma que se la lleva el diablo hacia el único lugar donde vio luz, una casita casi a un kilómetro de distancia, sólo para ponerse a salvo. Cuando estaba a mitad de camino miró hacia atrás, vio una especie de paisaje petrificado como quien ve un retrato en una mansión lujosa y vacía y se dio cuenta de que todo había pasado y yo a manera de broma le pregunté que si no se arrepiente de haber desaprovechado la oportunidad de salir de la pobreza."

Versión tomada directamente de Pablo Gutiérrez y escrita por él.  Recogida por Martha Isabel Arana.



Foto del árbol de chilamate tomada de la página de Darwin E. Vivas

domingo, febrero 12, 2006

El espanto de don Odilón y su puesto de agua



Los nicas tenemos una imaginación rica, nos encanta buscar explicaciones, nos dejamos llevar por rumores y deseosos de comentar algo misterioso, llegamos a conclusiones que muchas veces distan de ser una solución lógica.

Así sucedió con el caso de Don Odilón, según narra Denys Rocha, testigo mismo del hecho.

"Como les venía diciendo, don Odilón había muerto hacía tres días y la gente tenía miedo pasar de noche por el callejón donde estaba el puesto de agua que él había manejado en vida. Es que se había regado la noticia que a las doce de la noche se oía el ruido del carrillo y el malacate dando vueltas como si alguien jalara agua del pozo y la trasladara del balde a la pileta. Los vecinos del difunto afirmaban que a través de la rendija de la casa habían visto la silueta de un hombre encaramado en el brocal del pozo en plena faena. Todas estas bolas llevaron al vecindario a la conclusión que don Odilón estaba saliendo. "Seguramente anda en pena porque su súbita muerte no le dio chance de arreglas sus cosas", decían unos. "Es que estar haciendo el mismo trabajo durante tanto tiempo le impide separarse de este mundo", decían otros. Las opiniones sobre los motivos de las apariciones de don Odilón eran diversas y complicadas, pero en lo que sí estaban de acuerdo era que todos tenían canillera. Una noche como a las doce, oí un vocerío proveniente del patio de mi casa, justamente debajo de la ventana de mi dormitorio que quedaba en un improvisado segundo piso. Me asomé y vi un grupo de personas, incluyendo mis padres, que discutían acaloradamente. "Alli está" decían, "se oye perfectamente el rri, rri del carrillo que da vuelta" !es don Odilón!. Me bajé y me uní al grupo. Efectivamente percibí el claro rechinar del aditamento que giraba. A pesar de haberme criado en un ambiente supersticioso, soy incrédulo de las cosas sobrenaturales, en eso me diferencio de los demás miembros de mi familia. Ya siendo adulto comprendí que el raciocinio natural que todos traemos cuando nacemos, me había protegido de las creencias y charlatanerías de la época, remanente del oscurantismo medieval.

Para que salgamos de la duda y dejemos las especulaciones, les dije, sugiero que vayamos todos al lugar de donde proviene el ruido para cerciorarnos personalmente qué está pasando en realidad. Todos se echaron para atrás con miedo. Entonces, les dije, iré solo y comencé a caminar hacia el portón. Cuando vieron que había abierto la puerta que daba al callejón me siguieron varios y me alcanzaron formando así un grupo de cinco. Llegamos al pie del pozo. No había nadie, el carrillo que se mantenía bien aceitado por el constante uso. Efectivamente, estaba dando vuelta pero era por la acción de un fuerte viento que soplaba en ese momento. Todos soltamos la carcajada y comenzó la recriminadera. Los mirones que se habían quedado viendo los toros de largo, al oir las risotadas que nos tirábamos, se acercaron y se convencieron también que nada sobrenatural estaba pasando. Desde entonces la gente volvió a traficar el callejón sin miedo. Con la desaparición de don Odilón, desapareció también el puesto de agua. Sus hijos no quisieron continuar con la tradición familiar de aguadores y cerraron el negocio. "

 
Versión tomada directamente de Denys Rocha y recogida por Martha Isabel Arana - 2 de febrero, 2006.

domingo, febrero 05, 2006

La sombra

Con más de un siglo de antigüedad, las casas de la ciudad de León esconden misterios tan increíbles como la imaginación de sus habitantes quienes conversando en las aceras de sus casas, o compartiendo con los vecinos, mantienen vivas estas historias para el deleite de nuevas generaciones. En el corazón de estos caserones, amplios corredores bordean patios interiores que han sido testigos mudos de eventos ocurridos a través de los años. Situaciones que por no saberse a ciencia cierta han dado pie a toda clase de especulaciones y cuentos. 

José Ernesto Arana quien reside en esta ciudad me comentaba lo que presenció una noche, en la casa donde alquila en la actualidad. "León es una ciudad caliente en tiempos de verano. La única forma de poder dormir es abriendo las puertas de los cuartos que dan al patio y los corredores para sentir la brisa fresca de la madrugada. Una noche estaba yo durmiendo con las puertas y las ventanas de mi cuarto abiertas. Una de las puertas y la ventana queda frente al patio. Estaba durmiendo tranquilo cuando de repente sentí que me levantaban la cabeza como para ver hacia al frente de mi cama. La puerta del patio queda enfrente de mi cama. Entonces vi una sombra opaca que parecía una silueta de humano parada en medio del marco de la puerta. Yo la quedé viendo intensamente como queriéndole decir que se fuera. En unos instantes la sombra salió corriendo rápido por el pasillo y la vi pasar por la ventana. Me sentía adormilado y parecía que había sido un sueño, pero ese es el misterio, ya que no sólo la sombra estuvo en el portal de la puerta observándome, sino que además pude verla otra vez cuando pasó por la ventana. Investigué pensando que podía ser un ladrón, pero no había absolutamente rastros de nada. Todo estaba en calma."

Versión tomada directamente de José Ernesto Arana y recogida por Martha Isabel Arana - 5 de febrero, 2006.

jueves, septiembre 29, 2005

Un encuentro con la Mona

Norte de Nicaragua
"Aunque parezca dificil de creer esto me paso a mí.

Bueno dicen en el norte del país que los micos son personas que a través de oraciones se transforman en este animal para ir a las casas de las personas y robarles alimentos. Algunos dicen que las mujeres se transforman en monas, para ir a seducir a algún hombre que les guste y que no les hace caso. Dicen también que el mico es un espíritu malo y que la única forma de capturarlo es con semillas de mostaza bendecidas por algún cura, con agua bendita.

Una vez que venía de una vigilia Católica en un lugar llamado El Silencio, yo venía en una mula con un amigo a quien llamábamos Nicho. El era el dueño de la mula y me permitió montarla, ya que me dijo que él venía cansado de montar ya que venía de un lugar llamado Caña brava, a tres días de camino. Entonces cuando veníamos sobre el camino de tierra y hacia la derecha escuchamos unas risas que provenían del potrero. Nicho se hizo como que no había escuchado nada y a mi parecer eran niños que estaban jugando en el potrero a media noche. Yo siendo de la ciudad, para mí era muy normal que los niños estuvieran jugando a media noche. Entonces no me pareció extraño escuchar a esos niños... ayyy inocente de mi!


Bueno, al llegar a la casa encontré un cuadro raro, no porque estuviera todo oscuro ya que en esa zona no conocen la luz eléctrica, sino porque estaban los trabajadores de la finca esparcidos y durmiendo en el suelo, si importarles el frío incómodo de las noches norteñas de Nicaragua, sin ninguna cobija o frazada, solo cobijados con las cobijas del arriero ( las manos formando una X sobre el pecho). En el porche encontré a uno, en la bodega encontré al otro, pero éste estaba más tranquilo ya que el viento helado que soplaba, no pasaba en las paredes de la bodega. Más bien en el cerro que se formaba de mazorcas de maíz donde él estaba durmiendo le daba una sensación de comodidad. 
Bueno, entré a mi aposento y encontré que mi habitación estaba vacía. Lo primero que busqué fue mis dos armas, ya que pensé que había ocurrido un asalto en la casa. Revisé debajo de la cama, encontré mi rifle calibre 22 y entre los dos colchones de mi cama busqué mi revolver calibre 38 que los campesinos llamaban la Mitigueso, ya que no podían pronunciar correctamente Smith y Wesson.


Al principio me puse nervioso ya que al meter la mano entre los colchones no encontré el arma, pero después con más calma la encontré en un lugar en el que no suelo ponerla, pero así con dudas me logré dormir a la una de la mañana. A las dos me desperté tras un raro sueño y en mi sueño sentía que en la oscuridad de mi cuarto había alguien más y yo sentía esa presencia. Esa sensación siguió aún estando despierto. Yo sentía que alguien estaba en el cuarto conmigo, pero no podía ver nada. De pronto escuché un silbido lejano y me acordé de las leyendas de los campesinos que decían que cuando el mico estaba muy cerca, el silbido se escuchaba muy lejos. 
En ese momento me invadió el miedo, ya que yo sentía que alguien estaba en el cuarto conmigo y estaba seguro de que ese silbido provenía de la cosa que me estaba acompañando en mi habitación, en medio de la noche. Así que me arme de valor e intenté dormirme sabiendo que esa cosa aun estaba allí. Me logré dormir pero a eso de las 4 de la mañana un extraño sonido me despertó y cuando lo logré identificar supe que era alguien golpeando madera. Me dirigí hacia a la cocina que estaba en la parte de afuera de la casa y estaba casi seguro de que era uno de los hijos del mandador, pero al llegar a la cocina este ente o cosa, brincó desde el cocinero que a duras penas mide medio metro hasta el techo que tenia 3 metros de alto. Sinceramente yo no logré ver a nadie, ya que dicen que el que no cree en esas cosas no las logra ver, pero si estoy seguro de que algo que no se veía, brincó. 
Al día siguiente le reclamé al mandador que por qué permitía que sus hijos anduvieran en el monte a altas horas de la noche y él me dijo que eso no era cierto ya que sus hijos le tenían miedo a la oscuridad tanto es así que para hacer pipí lo hacían introduciendo la pichita entre las hendijas que se forman entre las tablas de madera que sirven de pared en las casas del campo para no tener que ir afuera.

A mi parecer esto tenía todo el sentido del mundo, contrario a la noche tan rara que a mi juicio fue una noche sin sentido por los acontecimientos que no vi, pero sentí."


Versión tomada directamente de Pablo Gutiérrez, guía turístico y recogida por Martha Isabel Arana - 29 de septiembre, 2005.

jueves, septiembre 22, 2005

La historia de Don Chon Centeno

Los rezadores en nuestros pueblos son personajes que con sus experiencias y vivencias enriquecen nuestra cultura a través de historias que hacen dudar al más incrédulo.

Esta experiencia vivida por don Asunción Centeno, es verídica, según me cuenta mi buen amigo Freddy Sequeira "El Travieso". Aquí su relato, tal y como lo leí en sus escritos.

"Hola amigas y amigos. Como de muchos es sabido, yo nací en la humilde comarca de Las Pozas, municipio de Sébaco, departamento de Matagalpa, donde no había ni luz eléctrica, ni nada de eso. Recuerdo que los candiles algunas personas los hacían de botellas de kola shaler, esa bebida deliciosa ?la recuerdan? pues por las tardes, después de llegar de las labores diarias en el campo, muchas amistades de mi padre se reunían a tomar café con rosquillas y rosquetes. En esas comarcas siempre existen los rezadores y ellos son invitados a distintas comunidades cercanas a la nuestra; el rezador más famoso se llama Asunción Centeno y todos le decimos "Don Chón". Una noche él regresaba de otra comarca de oficiar un rosario de una persona que había fallecido, serían como la una de la madrugada, él pasaba frente a mi casa y frente a mi casa, está la iglesia de la comarca, la Iglesia de la Concepción de María. Cuenta él, que cuando ya había caminado unos 100 metros le dio un escalofrío como que algo se aproximaba...de repente... se escuchó un estruendo como que se derrumbó el altar mayor de la iglesia y empezó a escuchar el sonido de los vidrios que cayeron. El se puso más nervioso y entonces fue cuando escuchó unos pasos fuertes del altar hacia la puerta. Dice don Chon que se quedó parado, con sus pies muy pesados, y no los podía mover. Estuvo así como 5 minutos. Cuando pudo caminar, salió corriendo a su casa y pasó dos días con calentura de ese tremendo susto. Pero lo más curioso fue que cuando mandó a ver lo que había pasado en el altar y cuando mi papá entró a la iglesia, todo estaba en su sitio. Espero mi historia no la tomen como un simple cuento porque si es una realidad."

Muchas gracias Freddy por compartir tu historia en mi blog. Espero que continués enriqueciendo este sitio con esas historias interesantes que suceden en nuestras comarcas.


Versión de Freddy Sequeira, recopilado por Martha Isabel Arana - 22 de septiembre, 2005.
 

domingo, septiembre 18, 2005

El jinete de El Viejo

Quizá como en nuestra tierra crecimos con la costumbre de caminar por las noches en compañía de los amigos, las noches son cerradas y nuestra mente abierta a toda clase de experiencias, somos propensos a visualizar y escuchar cosas extrañas que se quedan para siempre en nuestra memoria tentando los límites de nuestro raciocinio.

Mi buen amigo Alvaro Salazar, por ejemplo, recuerda nítidamente lo que le sucedió hace algunos años en su natal El Viejo, municipio del departamento de Chinandega.

"Me pasó hace como 15 años atrás, como a las 3 de la mañana, allá por el Río El Viejo. No sé, fue como un sueño, algo extraño. Veníamos como 5 amigos de unos 15 años de edad platicando de carreta naguas, mocuanas y cosas así, cuando de repente sentimos que alguien nos venía siguiendo. Pensamos que no estábamos solos, pero cuando volteábamos a ver, no mirábamos a nadie. Pero seguíamos con esa sensación que algo nos acompañaba. Cuando llegamos a una esquina algo iluminada, esa sensación se quitó. Pero al entrar nuevamente en lo obscuro, allí estaba la presencia otra vez. Cuando llegamos al Puente Limón en El Viejo donde está la Escuela Jacoba Andino, un lugar oscuro, vimos en una esquina a una persona montada en un caballo. Me dijo uno de mis amigos que ahora vive en Miami que seguramente eso era lo que sentíamos. Sólo pudimos ver un jinete negro. En lo que menos pensamos, el jinete desapareció. Muchos, cuando contábamos esta historia, nos decían que solo pura tapaderas éramos nosotros, pero de verdad que esa sensación nunca la había sentido. Eso es algo que sólo Eduardo García, Reynaldo Franco, Ronald y Reynaldo Plazaola, los gemelos, y yo que pasamos por eso sabíamos. Las dos veces que fui a El Viejo nos reunimos y platicamos sobre eso, de que fue lo que nos salió y el porqué, pero para mí es es algún alma que anda suelta, digo yo. Esto no es leyenda ni relato de lengua."


Versión tomada directamente de Alvaro Salazar y recogida por Martha Isabel Arana - 18 de septiembre, 2005.

La Carreta Nagua de la Calle Candelaria

La Carreta Nagua es una de nuestras tantas leyendas que por generaciones ha perturbado el sueño de nosotros los nicas, desde que tenemos uso de razón. He escuchado diferentes versiones acerca de su origen, pero en lo que todas coinciden, es que la carreta de nuestra historia está embrujada, es ruidosa, tenebrosa y recorre las calles de los pueblos de mi tierra aprovechando las sombras de la noche.

"La carreta Nagua se desplaza sola, halada por dos bueyes que la conducen lentamente al peso de la noche o la madrugada" me relata Don Denis Rocha. "La leyenda de la carreta Nagua fue traída por aquellos que vinieron de México cuando poblaron las tierras de Nicaragua. Se trata de una carreta que se desplaza sola, sin boyero, halada por dos bueyes que la conducen lentamente al peso de la noche o la madrugada. La leyenda con el tiempo paso a ser parte del folclore nicaragüense.

La primera vez que oí hablar sobre la Carreta Nagua fue cuando vivíamos en la Calle Candelaria, una de las pocas calles pavimentadas de la vieja Managua. "Si no te volvés a dormir" me dijo mi madre sentenciándome, "voy a abrir la puerta para que te lleve la Carreta Nagua." Era de madrugada, la claridad estaba todavía muy tenue para poder distinguir los objetos. De repente oí un ruido extraño que venía de la calle, parecido al golpeteo de una rueda que da contra el pavimento. El sonido convenció a mi mente infantil que efectivamente en ese momento estaba pasando el mencionado armatoste fantasmagórico que transportaba a los niños mal portados. La treta que usó mi madre para amedrentarme dio el resultado esperado, pues a partir de ese momento ya no volví a molestar y me eché a dormir. Desde esa fecha el incidente quedó grabado para siempre en mi subconsciente. "

 
(Versión tomada directamente de Denys Rocha y recogida por Martha Isabel Arana - 18 de septiembre, 2005)

"La Carreta Nagua is one of the many legends that from generation to generation had haunted the dreams of us nicas, ever since we were small. I have listened to different versions about its origin, but all these stories agree that this is a bewitched, noisy cart that crosses the streets of the towns in the middle of the night, taking advantage of the shadows. "La Carreta Nagua (the Nagua cart) moves hauled by two oxen that slowly lead it in the middle of the night" says Denis Rocha. "the legend of La Carreta was brought by those who came from Mexico once they lived in Nicaraguan lands. Through the years, this legend has become part of Nicaraguan folklore.

The first time I heard of La Carreta Nagua was when we lived at Candelaria Street, one of the few paved streets of old Managua. "If you don't go back to sleep" scolded my mother "I am going to open the door so the Carreta can come and get you." It was at daybreak, the light was still very tenuous to be able to distinguish the objects. Suddenly I heard a strange noise that came from the street, similar to the bumping of a wheel against the pavement. The sound convinced my youthful mind that indeed, the Carreta was there, ready to take all the naughty children. The words of my mother were very effective because I stopped bothering her and went back to sleep. From that that day on, this incident was forever engraved in my mind. " -Denys Rocha

viernes, septiembre 16, 2005

Los recuerdos del abuelo

He recibido una carta muy agradable de Diana quien me cuenta que habiendo leído las historias de este sitio, ha disfrutado aprendiendo acerca de las leyendas de Nicaragua. Ella, al igual que muchos nicas, emigró hace muchos años, cuando aún era pequeña, y no tuvo la oportunidad de conocer la cultura del país que la vio nacer. 

Me alegra mucho saber que por medio de mi bitácora ella esté aprendiendo más y se interese por estas antiguas historias de nuestra tierra. Esa es mi idea, que aunque estemos lejos no olvidemos lo que llevamos dentro, quiénes somos y de donde venimos.

Para su sorpresa, cuando Diana comentó con su papá acerca de las leyendas, él le contó que a su propio abuelo le salió el cadejo una noche que decidió acompañar a su abuela para que no caminara sola hasta su trabajo. Aquí sus palabras "El decidió acompañarla por si algo sucedía y cuando abrió la puerta vio a un perro negro con los ojos rojos y fue cuando él decidió correr hasta su casa y cerrar la puerta. Luego escuchó que rasguñaban la puerta y después de 2 minutos el perro se fué. Cuando él escuchó que el perro caminaba, abrió la puerta y éste desapareció como por arte de magia. Me dijo que después de ese encuentro su abuelo no salía sólo en la noche. Y mi papá salía todas las noches a sentarse en una carreta del vecino a ver si a él se le aparecía."

Foto: Cadejo por Efren Medina
 


Versión tomada directamente de Diana, una muchacha de Miami y recogida por Martha Isabel Arana - 16 de septiembre, 2005.

domingo, septiembre 11, 2005

El Cadejo de Campo Bruce



El nunca lo vio, pero me asegura Denys Rocha que en sus tiempos de adolescente decían que en el Barrio Campo Bruce de Managua, aparecía el Cadejo.

"El Cadejo era un perro grande, que la mitología indígena le había adjudicado colores para representar el bien y el mal. Cuando vivíamos en el Barrio Campo Bruce, que para ese entonces era un sector boscoso, lleno de potreros porque todavía no había sido lotificado completamente, la recomendación de mi madre era que llegara temprano a la casa porque me podía topar con el Cadejo Negro, el cual decía la gente, patrullaba las calles del sector a altas horas de la noche y atacaba a los trasnochadores que encontraba a su paso. Pero podía suceder también que el noctámbulo en vez de encontrar al Cadejo Negro, se topara con el Cadejo Blanco que era el bueno, porque no atacaba a la persona y más bien la escoltaba hasta su casa para que llegara sana y salva. Algunas personas que traficaban de noche por el barrio, juraban haber sido escoltadas por el Cadejo Blanco cuando alguna vez se lo encontraron, otras aseguraban haber sido seguidas por el Cadejo Negro, pero la oportuna aparición del blanco lo había ahuyentado."

 
Versión tomada directamente de Denys Rocha y recogida por Martha Isabel Arana, 11 de septiembre, 2005 

Foto cortesía de José Rafael Burgos de Moralimpia.net

jueves, septiembre 08, 2005

El cadejo blanco de la Comarca Las Pozas

"Hola gente linda, nuevamente aquí para contarles una historia sucedida en mi linda comarca Las Pozas. Corría el año 1980 y para ser más exactos el mes de octubre. En estas comarcas lejanas se acostumbra visitar a las amistades por las tardes cualquier día de la semana, esto debido a que son lugares alejados del pueblo y como se los comenté en días anteriores, eran comunidades sin energía eléctrica y bueno, sin energía no hay nada de televisores, mucho menos un cine. Las personas protagonistas de la siguiente historia son tres: una de ellas resulta ser mi abuelita, llamada Máxima Centeno Centeno. Procreó 12 hijos y entre ellos mi Santa Madre de nombre Reina Epifanía Centeno. En ese tiempo, sólo le quedaban 2 solteros, mi Tía Brenda y mi Tío Noel. Mi Tía Brenda (segunda protagonista) era pretendida por muchos solteros de la comunidad, pero la única manera de conversar con ella y muchas muchachas era ir a esperarlas que llegaran a traer agua a un pozo, construido por mi difunto abuelo. Una tarde de esas preciosas del mes de octubre, un muchacho de nombre Carlos Mairena
"Hola…Señorita Brenda, ¿cómo está?"
Ella respondió "muy bien Carlos y usted?"
"Yo bien" le dijo él, "quisiera saber si la puedo acompañar a su casa?"
"Claro" dijo ella, "solo que mamá es muy celosa y delicada con los que me pretenden."
Dijo Carlos, "Oh… pero yo no le tengo miedo ni al cadejo, mucho menos a su mamá."
"Así?" respondió ella, "bueno recuerde que mi mamá no será tan peligrosa como el cadejo pero si es muy enojada."
Pero lo que mi tía no sabía era que Carlos andaba con una botella de "Cusuza" entre pecho y espalda, por lo tanto se sentía con mucho valor el hombrecito. "Bien" dijo mi tía "mejor llegue dentro de una hora para que hable con mamá a ver si nos da permiso de platicar" "Está bien llegaré," dijo Carlos. Dicho esto, se montó en su caballo y se fue para donde Doña Tana a tomarse otro waspirolazo de cusuza para agarrar valor. Como a las 7pm se apareció donde mi Abuelita Máxima, más conocida como "Doña Manchita". Llegó rayando su caballo…
"Buenas Noches Doña Manchita" -dijo Carlos
"¡Buenas Noches Don Carlito!, pase adelante…está en su casa" dijo mi abuelita.
Ella estaba sentada en un viejo taburete de madera forrado con cuero crudo de ganado, escuchando las noticias en el viejo radio receptor marca "National" ¿lo recuerdan esos radios? Bien. Carlos se bajó del caballo, lo amarró a un árbol de tigüilote y se sentó. "¿Como está su familia?" dijo mi abuelita. "Muy bien, gracias" respondió Carlos. Bueno, siguieron conversando, le ofrecieron el acostumbrado cafecito con rosquillitas y empanaditas rellenas con cuajadas y dulces. El guaro empezaba a bajársele a Carlos y nada que se animaba a pedirle permiso a mi abuelita para platicar con mi tía. Se hizo bien noche, los perros empezaron a ladrar y Carlos ya casi bueno, sin guaro y con síntomas de goma, pensando en el viaje a su casa que estaba más o menos a 10 kilómetros de allí, dijo: "¡bueno Doña Mancha! me tengo que marchar." Le dijo mi abuelita "¡quédese y se va por la mañana!, ese camino puede ser peligroso más con eso que se dicen del Cadejo blanco." "No Doña Mancha, mejor me voy; gracias por todo, hasta otro día…" mi abuelita le dijo "bueno Carlito, que Dios lo acompañe". Se montó a su caballo, la luna estaba como si fuera de día, clarita. Para llegar a su casa, Carlos tenía que pasar por las cercanías del cementerio. Carlos pensó "me tomaré unos tragos donde doña Tana, aunque a esta hora no creo que me venda guaro, ya casi son las 12 de la noche…pero lo intentaré." Pasó por la vieja casa de doña Tana, la despertó y por una ventana le compró una botella de cusuza, con un manguito célequito, agarró la botella se la empinó casi toda…montó su caballo y siguió su camino. De repente, escuchó unos pasos, volteó hacia atrás cuando miró venir un animal blanco de la estatura de un perro. Carlos pensó que debía ser un perro. En un segundo lo tenía a la pura par de él…pero ya la botella lo tenía mareado. Se hizo de lado izquierdo para tocarlo con su mano y no le pudo tocar nada, parecía una oveja de esas que parecen puro algodón, hasta ahí. Comenta que no se acuerda de nada más. Cuando se despertó estaba en el cementerio acostado sobre una tumba y eran las 4 de la mañana. Se levantó desconcertado y con aquella goma, temblado del miedo y el frío, salió al portón de madera y su caballo estaba amarrado al poste principal de la entrada al cementerio. Muchas personas en ese momento pasaban por el lugar en sus caballos con rumbo a la ciudad de Sébaco. Ellos vieron que algo le había pasado. Cuentan estas personas que estaba pálido, sin habla, en un solo temblor. Los campesinos lo ayudaron a montar a su caballo y lo pasaron dejando por su casa. De pronto estaba con fiebre de tercer grado y muriéndose también de la goma. Los padres, familiares y amigos esperaron hasta dos días después que se recuperó para darse cuenta de lo ocurrido. El bonito final de esta historia es que Carlos Mairena se casó con mi Tía Brenda. Hoy en día son padres de cinco hijos. Mi abuelita Máxima, más conocida como "Manchita" aún Dios me la conserva con vida, es la única abuelita que me queda. Agradezco su atención a está historia, muchas gracias."

 
Versión tomada directamente de Freddy Sequeira Centeno y recogida por Martha Isabel Arana - 08 de septiembre, 2005.

domingo, septiembre 04, 2005

Una petición inusual

El señor Denys Rocha me proporcionó este relato acerca de una inusual petición que recibió una costurera vecina, en alguna noche tibia de aquellas hermosas de nuestra tierra. Muchas gracias mi estimado Denys por compartir tus recuerdos. Debo admitir que mi curiosidad no cesó hasta llegar al final de la historia.

"Había una costurera que pasaba cosiendo hasta altas horas de la noche en su casa de tablas que estaba frente a la entrada trasera de la nuestra, al otro lado del callejón. Una noche que estaba trabajando con la puerta abierta, se presentó una mujer pelo largo a solicitarle le hiciera un vestido. Era una petición inusual por lo avanzado de la noche. La costurera dijo después, que la mujer trataba de esconder el rostro con el pelo y que su voz era débil y casi apagada. En aquel momento, dice que sintió repelos y escalofríos en todo su cuerpo ante la súbita aparición de aquel extraño ser. Inmediatamente se levantó de su asiento donde estaba sentada y le pidió a la mujer que saliera porque iba a cerrar la puerta y que regresara al día siguiente. Cuenta la costurera que cuando la mujer dio la vuelta para salir, vio como el espantajo se desvanecía poco a poco mientras caminaba, hasta convertirse en una mona. Desde entonces, nos dijo, "he dejado de trabajar de noche y para evitar futuras apariciones diabólicas he puesto palmas benditas en las puertas de la casa." 


Versión tomada directamente de Denys Rocha y recogida por Martha Isabel Arana, 2005.


Foto: "Madre Nicaragüense" - Acrílico sobre tela, Hilda Vogl

viernes, septiembre 02, 2005

La aparición de Popoyuapa




Ibamos a pagar una promesa a Popoyuapa (En Popoyuapa, Rivas, hay un santuario donde cada Viernes de Dolores, una multitud de carretas hacen una famosa romería).  Alquilamos una carreta y toda la chavalada nos unimos para acompañar a mi abuela.  Como me mareaba me sacaron al final de la carreta en donde añadieron una tabla.  Nelly Gorgona y yo nos quedamos en la tabla.  De pronto apareció un señor que conocíamos todas y se agarró de la estaca de la carreta.  Le dijimos: porqué va a pié?  No entendimos lo que contestó...iba con la cabeza baja e iba vestido con una cotona blanca.  Como vimos que no quería hablar no lo invitamos a nuestra comida ni nada.  Cuando llegamos a Popoyuapa, una vecina que estaba en la iglesia nos dijo: saben quién se murió anoche?  Don Evaristo, el señor que cuidaba la hacienda de los mangos.  Nelly dijo, saben? ese señor iba agarrado de la estaca de nuestra carreta anoche.  No dije nada, quedé traumatizada porque era la que más le había dirigido la palabra sin recibir más que balbuceos... me dio fiebre y me tuvieron que regresar en bus, por casi 8 días no quise comer.  No piensen que es broma.  El real.

Historia narrada por la Sra Francés A. Rivas y recogida por Martha Isabel Arana el 2 de septiembre de 2005

Fotografía del sitio Chavalos