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De los Ortegas buenos

Escrito por Martha Isabel Arana


De los Ortegas buenos escrito en un principio como blog personal es una metralla de colores, sabores y recuerdos con que el Sr. Orlando Ortega Reyes ilumina mi generación y las futuras que me siguen poniendo en nuestras manos un valioso texto de eventos pasados.  Los que llegamos tarde para conocer la patria de otras décadas y la dejamos demasiado pronto para atesorar detalles y memorias de épocas recientes, tenemos en esta obra un cuadro completo de costumbres de la tierra y la gente que nos vio nacer.

Desconocía antes de leer este libro por ejemplo, de los chivitos de las Gutiérrez de Masatepe, de los chicles de pollito de doña Margarita Centeno de Masaya, las cajetas de coco negra con tamarindo de la Mariana en San Marcos o las cajetas de leche de la Melba Quant.  Me deleité imaginándome el sabor de las lecheburras de doña Mélida que asegura don Orlando eran las mejores de Masaya porque eran hechas con "alma, vida y corazón".  Delicioso debe …

De manos de una inmigrante

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Escrito por Martha Isabel Arana

Me lo decís a mí que ya no me cuentan cuentos.  Llevo 25 años y más de la mitad de mi vida viviendo en esta tierra ajena, tan diferente de la mía.   Si acabás de venir de Nicaragua pudiera contarte  algunas mentiras que a veces fluyen solas con la excusa de alimentar piadosamente la esperanza del recién llegado.  Pudiera decirte por ejemplo, que con el tiempo ya no vas a sentir la nostalgia que ahora te invade. Pero allá vos si querés creerlo. Tampoco me atrevo a decirte que dentro de 20 años y un día, después de trabajo arduo y honrado probablemente vas a estar igual que como viniste.  Ojalá que estés mejor económicamente, pero nadie te garantiza eso.  A lo mejor vas a estar en peores condiciones, todavía ilusionado con aquel famoso sueño americano de los cielos azules y las estrellas blancas.  Sí, acordate, aquel que nos hicieron creer y para muchos no fue sino un oasis en el desierto árido de la vida de inmigrante.  Mucho menos quiero insinuarte que n…

La Cegua

Escrito por Alberto Sánchez Arguello 18 de Julio de 2010 

Viernes a la media noche en Managua, los hijos de empresarios y políticos compiten con motos modificadas en carretera Masaya. La zona Hipos se infla de comensales que engullen varios salarios mínimos entre cócteles y boquitas; en las gasolineras circulan los que peregrinan entre bares y fiestas, hacen filas para sus recargas telefónicas y se llevan una que otra lata de cerveza para la jornada de desvelo que les espera.
En la subida de la loma, agotando las cunetas con sus tacones, los travestis y las prostitutas hacen sus recorridos conocidos. Precios variables inversos a la experiencia, tal vez una de las pocas transacciones en que la juventud encarece el precio.
Y eso es lo que busca Fernando, recién vuelto de sus negocios en Guatemala, ya quiere probar la nueva mercadería. Pero él sabe donde encontrar lo que busca y pasa de lejos plaza inter acelerando hacia el Lago en su Lexus sin placas.
El no quiere lo usado, su…

El Breviario de Jeshúa

El Breviario de Jeshúa (Extractos de la novela: “El Breviario de Jeshúa”, escrita por Juan Espinoza Cuadra)

Capítulo I (Lucrecia, no Lucero)
Eran las 8:00 de la noche, y caminaba apresuradamente hacia mi casa. Distaba de mi destino por aproximadamente 6 cuadras. Caía una pertinaz llovizna. Debutaba el invierno lluvioso de Centroamérica. Mis zapatillas tennis chapoteaban los numerosos charcos dejados por la lluvia. Ésta había iniciado a las 5:00 de la tarde. Para esa hora aún me encontraba en el bar con un viejo amigo. -Otra y nos vamos-, -La lluvia debe menguar pronto-. Decidí ver la caratula de mi reloj pulsera y me percate lo tarde que era. Lucero tenía el pelo largo como una cascada de lava. Su delgadez semejaba un túnel de nubes. Sus ojos particularmente negros no dejaban espacio para que la noche se escapara de sí misma. Hacía dos meses que estaba de regreso en el país. A ella no regrese jamás.
Pero esa noche de lluvia topé de frente con su imagen, disfrazada de tentación.…

Nos cayó agüita en mayo

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"Si no volviera a escuchar el canto de mi pueblo ni el acento alegre hecho canción qué el son de tus guitarras vigile mi destino guardando el sueño eterno arrullador..."

Este pasado domingo los nicas del sur de California tuvimos un encuentro personal con la flor más linda de nuestro querer.   Se compartió con amigos y compatriotas música, danza y comida.  Sobre todo, se recordó a Nicaragua, se soñó con ella, casi la pudimos tocar.

El Señor Don Carlos Mejía Godoy nos cayó como agüita de mayo en esta sequía de encuentros con la patria.  Nos hizo sentir nuevamente parte de aquella tierra que dejamos atrás hace muchos años.  Nos cantó los famosos estribillos de antaño que traen consigo recuerdos de niñez y nos hizo reír con su picardía y canciones más recientes, con burritos trabajadores pero sensuales, con mapas tatuados y Clodomiros modernos.  Con nuestras voces de acentos ya variados, demostramos que aunque pasen los años, Nicaragua sigue siendo nuestra.  Aunque mayores y más c…