De los Ortegas buenos

 Escrito por Martha Isabel Arana


De los Ortegas buenos escrito en un principio como blog personal es una metralla de colores, sabores y recuerdos con que el Sr. Orlando Ortega Reyes ilumina mi generación y las futuras que me siguen poniendo en nuestras manos un valioso texto de eventos pasados.  Los que llegamos tarde para conocer la patria de otras décadas y la dejamos demasiado pronto para atesorar detalles y memorias de épocas recientes, tenemos en esta obra un cuadro completo de costumbres de la tierra y la gente que nos vio nacer.

Desconocía antes de leer este libro por ejemplo, de los chivitos de las Gutiérrez de Masatepe, de los chicles de pollito de doña Margarita Centeno de Masaya, las cajetas de coco negra con tamarindo de la Mariana en San Marcos o las cajetas de leche de la Melba Quant.  Me deleité imaginándome el sabor de las lecheburras de doña Mélida que asegura don Orlando eran las mejores de Masaya porque eran hechas con "alma, vida y corazón".  Delicioso debe haber sido el popular vaho de la Chelita o de doña Carmen en Managua, el mondongo en Masatepe de doña Juana Nestor Areas, la "cosa de horno" de la Sra. Tula García o el vigorón de María Luisa Cisneros Lacayo, del Barrio La Islita de Granada.  Me enorgullecí pensando que detrás de cada receta de dulce o comida sencilla pero sabrosa preparada con amor y gusto, hay una mujer nicaragüense que trabaja de sol a sol ingeniándosela para sacar adelante a su familia, construyendo con valentía y fortaleza admirable una base sólida para nuestra sociedad.



Siendo capitalina jamás había escuchado de la tradición de la repartición de la chicha de las siete quebradas como la llamaba el propio Lisímaco Chávez ni del famoso y fatídico cordonazo de San Francisco de 1876. La gama de pintorescos personajes y costumbres descritas en esta obra es tan variada que me hace pensar que si no se menciona en alguna de sus tres secciones (Y mi circunstancia, ¡Oye Managua!, Indio comido), en realidad nunca existió. Desde el malespín hasta el famoso Colevaca, desde la popular manguera de Peyeyeque hasta la Cocoroca, aquella temida mujer que según relata don Mario Fulvio Espinoza un día se retó a un duelo de "tapas" con la Chorro de Humo por idea de Tex Martínez de La Barata.  Citando textualmente lo escrito por el Sr. Anastasio Lovo en el prólogo de esta obra "... por la belleza de su prosa y lo magistral del relato, sitúa la calidad del libro de crónicas y memorias en Nicaragua, en un lugar preeminente.  Este libro se lee con fruición y placer.  He gozado cada frase, cada párrafo."  Efectivamente, más que un libro, De los Ortegas buenos es un mapa completo con nombres de calles, negocios, platos típicos, dulces, dichos, música y personajes que como en sueños lejanos escuchamos a nuestros padres alguna vez mencionar.

Don Orlando es Ortega de los buenos.  Su libro, como reza el dicho, es legítimo de Lanman & Kemp.   Si desea más información, invito a mi lector(a) a que visite su blog  Los hijos de septiembre, cuna de este proyecto maravilloso.