La pérdida súbita de su inocencia caía sobre ella más fría y pesada que la oscuridad de la cueva que la amortajaba. El derrumbe de las piedras en la entrada aún resonaba en el esqueleto de su alma, como campanas que demasiado tarde le advertían del gran error que en nombre del amor había cometido. Silenciosa meditaba sobre el maldito y bello momento que conoció al blanco conquistador que con sus ojos claros como el cielo del Valle de Sébaco, y el cabello tan rubio como el oro que guiaba su destino, había hecho de ella un simple objeto de placer.
Acababa de ser enterrada en vida por el hombre que amaba. Había sido cruelmente engañada por aquél que la había convencido para que confiara en él y le contara el secreto del lugar donde el cacique, su padre, guardaba el tesoro que pertenecía a esta región esteliana. Generosa, lo había guiado hacia el lugar ambicionado y al obtener las riquezas, el ingrato había partido, dejándola muriendo de dolor, perdiendo poco a poco el juicio con cada lágrima de desesperación que derramaba por él.
Su padre se lo había advertido. Los blancos no se habían resignado con los regalos de oro que al principio de su llegada él les había obsequiado. Lo había notado en la codicia que se dibujaba en sus brillantes ojos al apreciar el precioso metal. Lo había adivinado en la lujuria que traicionaba sus miradas al contemplar a las jóvenes mujeres de la región.
En su encierro, la hermosa india no le temía a la oscuridad y al silencio. Había crecido corriendo en los cerros, disfrutando el agua fresca de los ríos, jugando en la montaña. Encontrar la salida de la cueva no era su problema. Era otra clase de oxígeno el que su ser necesitaba. Había traicionado la confianza de su padre, había perdido la luz tierna de esos ojos que tanto amaba, y sospechaba que en su vientre una nueva vida comenzaba a latir.
Cuenta la leyenda que la actitud de su amante y su sentimiento de culpa provocó que ella perdiera la razón. Otras versiones de esta historia aseguran que fue el cacique enfurecido quien la encerró en la montaña, condenándola a un castigo eterno a pesar de conocer su estado de preñez. Sea cual fuere la triste situación, desde aquel momento la bella joven se convirtió en la Bruja de la Mocuana, espanto temido en toda la región. Se rumora que invita a los hombres que recorren los caminos a seguirla hasta la cueva, y ellos, seducidos por su negra y larga cabellera y su hermoso cuerpo no pueden declinar la invitación. Otros aseguran que se roba y asesina a los recién nacidos, y como pago por su delito deja a los padres del niño algunas pepitas de oro como un recuerdo macabro de su infortunio.
Martha Isabel Arana
Orlando, Florida 2005

12 comments:
uy! que leyenda! es de tu tierra, verdad? Me gustaría saber a que cultura corresponde. Debo admitir mi ignorancia, no se mucho sobre Nicaragua, pero me encantaría aprender.
Saludos Isabel!
Hola Paganita ¿cómo estás? Muchos saludos para ti y Uruguay precioso.
Esta es una leyenda muy antigua de tiempos de la Colonia. La ubicación exacta donde dicen que esto ocurrió es en un pueblecito que se llama La Trinidad en el Departamento de Estelí, en Nicaragua. Ese valle esta rodeado de tres montañas: Oyanka, La Mocuana (como la leyenda) y El Atillo. En esa época hubo noticias de que habían grandes yacimientos de oro en esa región, y eso atrajo la atención de los españoles a esa zona. El Cacique que se refiere la leyenda debió haber pertenecido a los indios matagalpas que se cree llegaron a Nicaragua procedentes del norte, es decir de México o Guatemala hace muchos siglos. : )
Gracias Isabel! voy a seguir investigando a ver si enriquecer nuestas leyendas paganas con algun relato de tu tierra. :)
Saludos... y por si no te lo dije antes, es un placer haberte encontrado.
Tan linda Paganos, muchísimas gracias. : )
Hola Martha. Acabo de descubrir tu blog. Te felicito, me gusta lo que escribes.
Muchas gracias Guachapeli, bienvenido cuando quieras. : )
Muy linda tu forma de contar la leyenda. No pierde su esencia, pero la llegué a sentir como poesía.
Muchas gracias Anónimo. Me alegra que haya sentido mi historia como poesía. Eso quiso ser, un canto hermoso a nuestras tradiciones.
hola me llamo salvadora y me gusta tu blog. Me gustaria compartir mi blog sobre cuentos pinoleros de nicaragua.
A lo mejor compartimos ideas para enriquecer nuestros respectivos blogs. Mi blog se titula:
cuentosdenicaragua.blogspot.com
Hola Salvadora, muchas gracias por escribir! Claro que si, me encanta la idea de poder compartir ideas para desarrollar nuestro trabajo.
Saludos. : )
Isabel hoy pude terminar este cuento que tenía preparado desde hace algunas semanas y me gustaría tener alguna apreciación. Con mi hijo estuvimos buscando un dibujo sobre el hombre caballo y lo que encontramos fueron centauros y pues no lo pusimos ya que buscabamos más bien un personaje parecido al güegüense y por último metimos la iguana. Bueno hasta pronto Salvadora.
Hola Salvadora, espero que estés bien, celebrando esta temporada de fiestas.... Estoy tratando de apretar en enlace pero me sale error? : (
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