domingo, marzo 12, 2006

Los ahuizotes o aguizotes

Los ahuizotes o aguizotes como también se les conoce, no tienen forma, pero de alguna manera su presencia se deja sentir. No tienen consistencia sólida pero se sabe que están cerca cuando de pronto nos entra el miedo o nos atemorizamos sin razón aparente. Sus gemidos se dejan escuchar en los caminos solitarios, sus sombras las vemos con el rabillo del ojo, la sensación que están cerca la sentimos en el escalofrío repentino de la espalda. Se burlan, asustan, provocan enfermedades y hasta la muerte. Cuando toman consistencia lo hacen en forma de mocuanas, duendes, ceguas, lloronas, taconudas y otros espantos conocidos.

Nuestros pasados indígenas, personas muy supersticiosas, fueron muy creyentes de los ahuizotes y desde entonces el pueblo ha venido inventando rituales para hacerlos desaparecer: rezar, hacer la señal de la cruz con los dedos, persignarse, y hasta ponerse la ropa al revés.

De acuerdo con Tania Trejos, la palabra "ahuizotes o aguizotes viene del náhuatl y significa Espinoso, las características de esta palabra es que se encuentra donde haya agua, cerca de un río o lago."

La ciudad de Masaya, cuna del folclor nicaragüense, tiene el honor de ser testigo de una alegre tradición que se celebra a finales de octubre, dedicada a estos seres que inspiraron respeto en nuestros antepasados por ser misteriosos y desconocidos para ellos.

Continúa la Señora Trejos, "según datos proporcionados por Edgard Escobar Barba, entre el 30 y 31 de octubre se realiza la vela de los Ahuizotes, en una casa en el famoso barrio indígena de Monimbó en Masaya, está casa está ubicada cerca del tempo de Magdalena, así la vela es más emotiva.

En esa casa se reúnen todos los Ahuizotes para esperar la madrugada y salir a asustar a niños, ancianos, adultos y jóvenes por medio de máscaras y atuendos realizados por ellos mismos y con materiales nacionales. En la vela hay mucha comida, la mayoría hecha a base de carne de cerdo, bebidas como chicha de maíz, pinol, café, entre otras. Es una gran celebración con mucha algarabía nicaragüense." (END, 27 de octubre de 2004)

Al llegar la madrugada salen las personas disfrazadas de espantos a asustar a la gente que deambula por la calle, provocando risas detrás de las máscaras. La idea de esta fiesta es rescatar nuestras tradiciones, poniendo énfasis en el respeto a los muertos tal como lo hacían nuestros ancestros y burlarse, precisamente, por no poder dar una explicación lógica a lo desconocido. Insisten nuestros folcloristas que no debemos olvidar que la idea principal de esta celebración no es copiar un Halloween norteamericano, sino celebrar nuestra propia riqueza cultural.

Foto tomada del blog del Señor Tito Lagos, Saludos nicaraguenses

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